Palma de Mallorca, 19/08/04 Narbona obliga a insonorizar todos los pisos de los barrios vecinos al aeropuertoEl Ministerio ‘verde’ da el plácet a cambio de que Aena aísle acústicamente el Coll d’en Rabassa y Can PastillaAconseja no permitir nuevas viviendas en el entorno de Son Sant JoanM. A. RuizEl ente público Aena sólo podrá ampliar el aeropuerto de Son Sant Joan si pone en marcha un plan de ayudas para insonorizar las viviendas del Coll d'en Rabassa, Can Pastilla y Sa Casa Blanca, los tres núcleos más afectados por el previsible incremento del nivel de ruidos ocasionado por las aeronaves.Esta es la condición de mayor calado que el Ministerio de Medio Ambiente ha impuesto en la declaración de impacto ambiental aprobada el pasado 20 de julio por el secretario general de prevención de la Contaminación y del Cambio Climático, Arturo Gonzalo Aizpiri. El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el pasado sábado este informe, que constituye uno de los últimos trámites para que Aena pueda adjudicar el polémico proyecto que ha provocado el rechazo del GOB, el PSM, Esquerra Unida-Els Verds y el propio PSOE de Baleares. De acuerdo con el estudio de impacto ambiental, el Ministerio de Fomento tendrá que poner en marcha una operación similar a la desarrollada con motivo de la ampliación del aeropuerto de Barajas: ante la protesta protagonizada por doce ayuntamientos, contra las molestias por ruido que iban a ocasionar las nuevas instalaciones, Fomento se gastó 43,8 millones para aislar acústicamente 8.000 viviendas en las poblaciones más próximas a Barajas. Huella acústicaEl dictamen aprobado el pasado 20 de julio señala que, cuando funcione a pleno rendimiento el aeropuerto de Son Sant Joan, el nivel de molestias por ruido durate el día «no sufrirá variaciones importantes» respecto al actual. Sin embargo, admite que el incremento de las operaciones de aterrizaje y despegue «aumentará ligeramente durante el período nocturno», sobre todo en Es Coll d'en Rabassa, Can Pastilla y Sa Casa Blanca. Para garantizar la tranquilidad de los vecinos, Aena deberá realizar pruebas periódicas de medición del nivel de ruidos, tanto de día como de noche.En caso de que se supere el umbral permitido por la Ley, el ente público tendrá que poner en marca un plan de insonorización de las viviendas más próximas al aeropuerto. Los vecinos de estos núcleos podrán solicitar a Fomento que pague el coste de las obras de aislamiento acústico, mediante la presentación del oportuno proyecto técnico. Pero sólo se beneficiarán de estas ayudas los propietarios de viviendas construidas con licencia anterior al pasado 20 de julio, correspondiente a la fecha de aprobación del informe de impacto ambiental. El dictamen indica, asimismo, que el Ayuntamiento de Palma deberá tener en cuenta esta circunstancia en el futuro a la hora de recalificar nuevos terrenos en la zona: tendrá que imponer a los promotores la obligación de insonorizar las viviendas que construya en la zona, o bien destinar los terrenos a usos alternativos al residencial. El plan de ayudas se ejecutará a lo largo de tres años, una vez la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental haya aprobado la huella acústica del aeropuerto. Los Ministerios de Fomento y Medio Ambiente constituirán una comisión mixta para garantizar la aplicación de estas medidas. Pruebas de motoresLa declaración de impacto también establece otras condiciones que tendrá que cumplir Aena, como la realización de un estudio sobre el uso preferente de las pistas, en función de la trayectoria de las aeronaves en período diurno y nocturno, para minimizar las molestias por ruidos sobre el entorno residencial. Por último, señala el informe, las pruebas de motores sólo se permitirán entre las 7 de la mañana y las 11 de la noche.El aislamiento acústico de las viviendas, introducido por el Ministerio de Medio Ambiente en el proyecto a petición del Govern, puede implicar un coste adicional considerable para Aena. Pero no será la primera vez que el ente público tiene que recurrir a este tipo de medidas. El proyecto de ampliación del aeropuerto de Barajas puso en pie de guerra a doce ayuntamientos madrileños, que llegaron a viajar a Bruselas para denunciar las molestias y ruidos que iba a provocar a sus ciudadanos la construcción de nuevas pistas. Todo se resolvió a golpe de talonario y el Ministerio de Fomento pagó la insonorización de casi 8.000 viviendas en municipios como San Sebastián de los Reyes, San Fernando de Henares, Algete, Mejorada del Campo o el propio barrio de Barajas. Tal como informaba ayer EL MUNDO/El Día de Baleares, la declaración de impacto ambiental de Son Sant Joan también incluye otras medidas correctoras como la replantación del arbolado que será talado o la realización de un plan de gestión para reubicar las zonas de cría de aves próximas al recinto del aeropuerto.
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