Palma de Mallorca, 17/08/04 'Caso Megapark' / La burla a la ley continuaCursach sigue abriendo su discoteca ilegal saltándose un auto judicial y un decreto de cierre emitido por Cort hace 15 díasEl Ayuntamiento de Palma elaboró un nuevo escrito el pasado 3 de agosto en el que ordenaba al discotequero la clausura de su «discoteca clandestina»El empresario mantiene abierto su establecimiento 17 días después de que un juez ordenase su cierreEsteban UrreiztietaTodas las autoridades han ordenado este verano el cierre de la macrodiscoteca MegaPark en la Playa de Palma. Todas. Pero el establecimiento continúa abierto a pleno rendimiento. Se han pronunciado los técnicos; la Policía Local; el Tribunal Superior de Justicia de Baleares; y en última instancia, el Ayuntamiento de Palma. Pero como si nada. El polémico empresario de ocio Bartolomé Cursach sigue abriendo de par en par las puertas de su «discoteca clandestina», que así es como la ha bautizado el joven magistrado Fernando Socías.Mientras tanto, todos ellos: los jueces del Tribunal Superior; los miembros del equipo de gobierno del Cort; y la Policía Local continúan asistiendo impasibles al espectáculo que ofrece día tras día el discotequero desde las doce del mediodía hasta las doce de la noche en su complejo de ocio. La fiesta continúa e irremediablemente, el culebrón también. Y el último capítulo del serial ha salido del Departamento de Actividades de Cort. A la vista del auto judicial que ordenaba el cierre del local por no ajustarse a su licencia y que fue emitido el pasado 31 de julio, el Consistorio elaboró a su vez un decreto de cierre el pasado 3 de agosto, al que ha tenido acceso ahora EL MUNDO/El Día de Baleares. Y ello gracias a la transparencia del secretario municipal, Agustín Estela, que ha sorteado las trabas de otros departamentos para facilitar a este diario un escrito que pertenece al ámbito de la información pública y que llevaba guardado en el cajón desde la fecha en la que se firmó. El Tribunal Superior no dejó lugar a dudas: «Un establecimiento con licencia de restaurante debe cerrarse si desarrolla otra actividad que no sea la que estipula la licencia: ya sea de sala de fiestas, teatro, o de taller de ferretería». Bien, pues con el auto judicial en la mano, el enésimo escrito de Cort sobre el MegaPark se elaboró cuatro días después de la orden judicial que ordenaba la inmediata clausura del establecimiento. Y con él le pasaba la patata caliente al Grupo Cursach mediante la enésima orden de cierre. Pero sigue sin pasar nada. De hecho, y según varios juristas consultados, «el Ayuntamiento de Palma no tiene que emitir ningún decreto de cierre para clausurar el MegaPark, lo que tiene que hacer es cumplir la orden judicial y cerrarlo», añaden estas mismas fuentes. Por lo tanto, mientras las instituciones y la empresa implicada dilatan el cumplimiento de la ley en plena temporada alta, la música sigue sonando en el complejo de ocio, las go-gos continúan haciendo las delicias de los incondicionales de la discoteca al aire libre y el empresario sigue haciendo caja en un verano que no es precisamente el mejor que se recuerda en la Playa de Palma. El futuro de la zonaEl auto del Tribunal Superior no sólo afectará tarde o temprano a la discoteca de Cursach, sino que sentará un precedente en toda la zona. Hasta tal punto que el futuro de los biergardens que pueblan las calles del Jamón y de la Cerveza es cuando menos incierto. Gran parte de estas discotecas al aire libre, en las que corren por doquier los litros de cerveza entre el público alemán, incumplen lo estipulado en las licencias que poseen. El precedente del MegaPark obligará a Cort a pronunciarse antes o después sobre la situación legal en la que se encuentra el resto. De momento, el primero en sufrir las consecuencias ha sido el biergarden que se quiso comer a los demás multiplicando a la enésima potencia su espacio, el número de bailarinas, el de decibelios y las promociones en las que por poco más de 10 euros los clientes salen del local totalmente equipados para la temporada estival.Por ese precio Cursach regala a sus clientes camisetas, salchichas de medio metro, relojes, pareos, sombrillas, balones de fútbol y hasta preservativos. Pero su voracidad comercial llegó hasta tal punto que han sido sus vecinos, en primer lugar el resto de biergardens, y más tarde su vecino Hotel Neptuno que se ha visto perjudicado por los niveles sonoros, los que han conseguido que la Justicia se pronuncie sobre el local. Desde su nacimiento en el verano de 2000, el MegaPark ha recibido denuncias por ruidos; por vulnerar la normativa urbanística punto por punto; por funcionar con una licencia de restaurante de un tenedor y llevar a cabo una actividad de discoteca; por excavar un sótano en el que instaló la ya precintada discoteca MegArena (que en los planos no aparecía por ninguna parte). Pero el error que más caro le ha costado es la relación con sus vecinos. Intentó pasarles por encima pero la estrategia se le volvió en contra. Y los tribunales han dado la razón a los primeros.
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