Vitoria, 23/10/03 El Ayuntamiento sancionará a todos los bares que no exhiban su horario de cierreLa medida responde a la petición del Síndico de castigar a los locales que vulneren la norma Las multas serán de 300 eurosZuriñe O. De Latierro
Los casi 2.000 hosteleros que trabajan en Vitoria recibirán a lo largo del próximo mes de noviembre una carta del Ayuntamiento donde se les informa de la obligatoriedad de colgar el cartel. Es más, el que no quiera comprarlo podrá recoger un ejemplar gratis en dependencias municipales. Después llegarán las inspecciones. Se peinará la ciudad para comprobar el grado de cumplimiento de la iniciativa. Los infractores recibirán una segunda carta de aviso. Con la tercera, les llegará una multa de 300 euros. El Defensor del Vecino, Javier Otaola, se congratuló ayer de la campaña municipal, que responde «de forma gratificante a nuestra recomendación». En su informe indica que la mayor parte de las molestias ocasionadas a los ciudadanos «se evitarían o quedarían reducidas a su mínima expresión» con el cumplimiento del decreto de horarios de los espectáculos y actividades recreativas del Gobierno vasco. Según esta normativa, los bares deberían cerrar los fines de semana a las 1.30 horas; los pubs, a las 3.00 horas; y las discotecas, a las 5.00 horas. El Síndico censura además a los establecimientos hosteleros por «abusar de las condiciones de su licencia de actividad». Los locales están divididos en cuatro categorías y las diferencias entre ellas tienen «consecuencias relevantes en materia de medidas correctoras», subraya Otaola. Por ejemplo, la insonorización, el aforo o los aparatos de regulación de sonido exigidos al grupo 4 -discotecas, restaurantes con espectáculo, etc- son mucho más severos que los del grupo 1 (locales para menores de edad y degustaciones). Casco ViejoPor barrios, el Casco Viejo concentra el mayor número de bares y, por tanto, bate todos los récords al ser el distrito que soporta más niveles de ruido superiores a los permitidos. Las noches de los viernes y, en especial, las de los sábados son críticas. El estruendo puede llegar a los 62 decibelios, siete más de los autorizados en horario nocturno.A lo largo de 2002, sin embargo, el Ayuntamiento multó a 145 locales por superar el ruido autorizado, un 18,6% menos que el año anterior. El departamento de Medio Ambiente atribuye esta disminución «al esfuerzo» de los hosteleros por reducir los decibelios.
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