Diario Sur Ruidos.org: la lucha contra el ruido
Índice de noticias sobre el ruido
Noticias de este mesNoticias del último mes

Málaga, 13/10/03

Un jubilado reclama 422.000 euros a Aena por la sordera causada por los aviones

Vive con su madre, su mujer y una hija en una casa situada a sólo 210 metros de la cabecera de la pista del aeropuerto, en la que el ruido es insoportable. El nivel de decibelios multiplica por 10 el máximo permitido, según un informe
M. Becerra

A POCOS METROS. El estrépito de los aviones antes del despegue es tremendo. / FERNANDO GONZÁLEZ
No es el extraño ruido metálico que provocan los aviones al cortar el viento cuando vuelan bajo en la zona de Mercamálaga. Incluso el bramar de motores que padecen en muchas casas de Guadalmar parece un susurro comparado con lo que sufre José Garrido, un jubilado de 57 años que vive en una escandalera casi permanente junto a su madre de 84 años, su mujer de 56 y una de sus hijas, de 34 años.

Su casa está en Churriana, a sólo 210 metros de la cabecera de la pista del aeropuerto, y después de muchos años y de quedarse -según asegura- prácticamente sordo con el estruendo de las aeronaves en la fase previa al despegue, Garrido ha presentado una reclamación ante Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena). Pide una indemnización de 422.519 euros por la pérdida completa de audición en ambos oídos.

En el escrito, al que ha tenido acceso Europa Press, se pide la apertura de un expediente sobre responsabilidad patrimonial por parte de dicho ente, ya que la casa se edificó en 1944 y con posterioridad se construyó la pista. En aquel momento, la situación «era molesta, pero ahora el uso de la vivienda como residencia resulta imposible», según explica el letrado que le representa, Manuel Temboury, quien precisó que el dueño sufre también «problemas psíquicos importantes, que le causan insomnio, irritabilidad y tristeza».

En los informes psiquiátricos aportados se considera que «su situación se aliviaría si cambiase de domicilio», algo que «resulta imposible por su precaria situación económica», indica el letrado. En la reclamación se incluye un estudio de un ingeniero industrial, en el que se indica que el impacto auditivo «supera con creces el máximo legal», ya que en ocasiones puede ser de 68 decibelios cuando lo permitido es seis decibelios.

Por esto, se pide una indemnización de 12.519 euros por los daños físicos y 50.000, por los morales; mientras que la cuantía mayor es la valoración de la vivienda en propiedad, ya que se solicitan 360.000 euros para el traslado a otro domicilio de las mismas características. Temboury explica que en primer lugar habrá que esperar la respuesta de Aena: «Si nos lo desestiman se presentará un contencioso-administrativo», que podría llevar «al menos siete años».

Poco tiempo comparado con los 34 años que José Garrido ha vivido en un estrépito casi constante, desde primera hora de la mañana hasta las tres o las cuatro de la madrugada: «Es estresante. Tenemos que tener todo cerrado, y aún así es difícil hablar por teléfono, escuchar la tele o la radio o simplemente conversar. No le digo nada a la hora de dormir, con cientos de despegues al día».

«¿Por qué ahora? Simplemente porque se lo comenté a mi abogado y me dijo que tenemos todo el derecho del mundo», explica el jubilado, quien además del ruido se queja del fuerte olor a queroseno que se respira en la casa, y del permanente temor a un accidente.

Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias
Página principal de ruidos.org