Maó, 06/10/03 Maó no ha hecho ninguna gestión ante la ‘Tras’ para acabar con los ruidos del puertoLa naviera está dispuesta a alejar los ‘superferrys’ a la Estación Naval siempre que allí se construya una estación marítima - Los vecinos están hartos: «Es insoportable»M. F. RLa compañía Trasmediterránea ha tenido conocimiento por los periódicos del malestar generado entre los vecinos de Maó por el ruido que provocan sus nuevos superferrys, el Sorolla y el Fortuny, durante las horas que permanecen atracados en el muelle de la Estación Marítima, a escasos metros del casco urbano. Ni el Ayuntamiento ni la Autoridad Portuaria han transmitido a la naviera las quejas originadas por esta situación. «Es insoportable», afirman los residentes.A pesar de la inactividad de estos organismos, el delegado de la compañía en Baleares, Jesús Álvarez, asegura estar dispuesto a sentarse con los vecinos y las autoridades competentes para hallar una solución a este problema. «Somos los primeros interesados en no tener conflictos con los ciudadanos», subraya. A diferencia de lo ocurrido en Maó, el Ayuntamiento de Palma sí intercedió en su día ante Trasmediterránea en nombre de los vecinos de la capital balear molestos por el exceso de ruido provocado por estos barcos. Fruto de esa intervención se instalaron unos silenciadores. Según se dio a conocer la pasada semana, mediciones municipales efectuadas en las inmediaciones de la calle Isabel II mientras los superferrys permanecen atracados en la Estación Marítima llegan a marcar 72 decibelios, cuando el máximo permitido por la ordenanza municipal de ruidos es de 48 decibelios. Trasmediterránea admite estar superando el límite pero asegura no sobrepasar la barrera de los 60 decibelios, una valor que considera «normal» para una zona industrial como, a su juicio, es el muelle de pasajeros. Una solución insuficienteEsta rebaja en el índice de ruido fue posible gracias a la instalación, antes del verano de 2002, de silenciadores en los extractores de aire de los garajes del barco , el foco del problema, que costaron cerca de un millón de euros cada uno. Antes de esta actuación se rebasaban los 80 decibelios.«No tengo constancia de las quejas más allá de lo que he leído en los periódicos pero estamos dispuestos a hablar con quien sea necesario», aseguraba el delegado de Trasmediterránea a Ràdio Menorca, «si constatamos la existencia de este problema lo pondremos en conocimiento de nuestro departamento técnico para ver qué solución tiene». Una de las posibles alternativas sería trasladar el punto de atraque de los superferrys a la Estación Naval, es decir, al otro lado de la ribera portuaria. La compañía estaría dispuesta a aceptarlo siempre que allí se dispusiera de una estación marítima que atendiera a los pasajeros, algo que no sucede en la actualidad. El traslado de estos buques a s’altra banda también acabaría con otro de los problemas de su entrada en servicio: la acumulación de trailers en la zona más turística del puerto a la espera de ser embarcados.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |