Granada, 30/11/03 Más de cien policías se apuntan cada semana al botellón para cobrar treinta euros la horaTres de cada cuatro agentes esperan su turno en una larga lista para ganar un atractivo sobresueldo El Ayuntamiento refuerza los controles y acentúa las multas en las zonas de la ciudad donde está la movida para evitar concentraciones masivas en el centro histórico y desviarlas hacia la periferiaQuico Chirino
El turno comienza a las diez de la noche -cuando las pandillas se pertrechan de licores- y acaba a las seis de la mañana, cuando los servicios de limpieza retiran las bolsas y las botellas vacías. Cada hora se cotiza a treinta euros. En un fin de semana de botellón -dos días-, un policía puede ganar 480 euros, según fuentes municipales. Resulta atractivo: el sueldo mensual de un agente medio ronda los 1.200 euros. Hay colas para hacer botellones. De los 450 agentes que forman la plantilla de la Policía Local de Granada, el 75% -tres de cada cuatro- está apuntado a estas listas. Pero sólo 25 consiguen salir a la calle cada noche, los jueves, viernes y sábado. No hay que perder la perspectiva. Es una recompensa suculenta pero el esfuerzo es grande: tan sólo 25 agentes tienen que controlar una masa ingente de miles de jóvenes. Por suerte, la noticia es que se produzcan incidentes. La movida juvenil es bastante pacífica y «culta», describen los agentes. Sin embargo, el codiciado sobresueldo ha suscitado argucias entre algunos policías para acumular botellones en la nómina, según ha denunciado el sindicato UGT. Cerco en las calles«No tenemos ninguna ley que impida a la gente beber en las calles. Tenemos que ser amables y dialogar», comentan los agentes acostumbrados a bregar con la movida nocturna de la capital. Sin embargo, el cerco al botellón se ha estrechado con la llegada del nuevo equipo municipal y se ha recrudecido, especialmente, a lo largo de las últimas semanas, cuando ha comenzado la temporada de 'otoño-invierno'. Entre otras estrategias, se ha reforzado la presencia de la Policía Local los jueves.Hacer frenteLa estrategia resulta sencilla y contundente: se acentúan las multas y los controles en el centro de la ciudad para intentar disuadir a los jóvenes y desplazarlos hasta la periferia, indican fuentes acreditadas. En el extrarradio, todo es mucho más fácil. Incluso, algunas noches se dan instrucciones para cortar el tráfico en torno a María Moliner, donde sí se permiten los grandes botellones, comentan fuentes municipales.En el interior de la ciudad, principalmente en la zona del Realejo, se estrecha el margen. Son habituales las multas de tráfico en las zonas donde se concentran los jóvenes. Sanciones que también se extienden a los bares en cuanto se exceden del horario permitido. Además, se ha duplicado el número de grúas que operan en la calle -entre seis y ocho cada noche- y funcionan a tope. El cara a cara de la Policía Local contra el botellón se ha intensificado con la dura campaña de invierno de controles de alcoholemia, que se montan aleatoriamente en la capital a partir de las 01.00 horas de la mañana. En la madrugada del viernes al sábado tocó en plena Gran Vía. Se efectuaron 21 pruebas y sólo cuatro dieron positivo.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |