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Zamora, 28/11/03

La Alcaldía intensifica el control de locales de copas y rebaja el índice de decibelios permitido

La Asociación de Familias Afectadas por el Ruido de Bares pide a Vázquez agilizar las sanciones por incumplir la norma y obligar a insonorizar los establecimientos
S. Arizaga
Intensificar la labor policial para lograr un mayor control del cumplimiento de la normativa en cuanto a ruido y horarios de cierre por parte de los establecimientos hosteleros y obligar a la insonorización de locales son algunas de las medidas que el Ayuntamiento de la capital emprenderá de inmediato, para combatir las molestias que sufren algunos vecinos de la capital que tienen bajo sus domicilios algún pub, discoteca, cafetería o bar.

Las zonas de la capital más saturadas son La Marina, Balborraz, Los Herreros, Plaza Mayor y aledaños, lugares en los que la Asociación ha solicitado un atención especial, al estar ya de por sí saturados acústicamente. Sin olvidar, claro, el resto de calles de la ciudad donde los vecinos tienen problemas.

Otra de las medidas anunciadas ayer por el alcalde es la reforma de la Ordenanza municipal sobre ruidos, en la que se rebajará el nivel de decibelios que un establecimiento puede emitir sin ser sancionado cuando se realizan mediciones en las viviendas adyacentes al negocio, un límite que actualmente se estipula en 30 decibelios. Estos fueron algunos de los compromisos adquiridos ayer por el alcalde de Zamora, Antonio Vázquez, ante la recién creada Asociación de Familias Afectadas por los Ruidos de Bares, con cuyos representantes se reunió para conocer qué problemas sufren sus socios y escuchar sus propuestas para solventar la situación. Entre ellas, está «el que se agilice la tramitación de las denuncias por este tipo de invasión de la intimidad de un hogar, del derecho de una familia o de una persona a poder disfrutar del descanso en su casa; que se aplique la Ley», subrayó uno de los asociados.

La petición fue recogida por el regidor municipal, al que solicitaron también un control de los aforos de los locales y «mayor atención y coordinación entre las áreas de Policía Municipal y Participación Ciudadana» al objeto de que los expedientes sancionadores se concluyan cuanto antes y las sanciones se impongan con toda la rotundidad que permite la normativa vigente. «No puede consentirse que haya personas que desde mayo están soportando ruidos que superan en 10 el número de decibelios permitidos y, tras las denuncias pertinentes, se siga como hace cinco meses. Que se precinten los locales que incumplan», exige el colectivo.

Antonio Vázquez, que a decir de la Asociación, se mostró «muy sensibilizado con este situación y dispuesto a llevar a cabo a corto plazo actuaciones tendentes a mejorar la calidad de vida de las familias que aguantamos este problema», fue receptivo y prometió seguir escrupulosamente lo establecido en la Ley.

Las familias presentes en la reunión recordaron que, en muchos casos, «soportan dentro de sus viviendas ruidos de hasta 47, 50 e incluso 56 decibelios», indicaba un portavoz de la agrupación vecinal, lo que ha llevado a importantes problemas psicológicos no sólo a los más mayores, sino, también y sobre todo, a los niños, algunos en tratamiento con profesionales para superar las consecuencias derivadas de la imposibilidad de conciliar el sueño y de escuchar ruidos durante la noche, cuando mayor incidencia tiene este problema.

Los ciudadanos piden que se haga cumplir estrictamente el horario de cierre de los establecimientos, así como la prohibición de vender alcohol a menores y del consumo de este tipo de drogas en la vía pública. Entre sus próximas actividades tienen previsto solicitar una reunión con el subdelegado del Gobierno, Oscar Reguera, autoridad a la que compete el control de los horarios de cierre.

«No estamos en contra de los hosteleros, sino contra quienes incumplen la Ley»

«Queremos trasladar que no estamos en contra de la actividad hostelera, sino contra los bares que incumplen sistemáticamente el horario de cierre, que venden alcohol a menores y que no tienen insonorizados sus locales». Los integrantes de la Asociación de Familias Afectadas por el Ruido de Bares quieren dejar claro su objetivo, que no es atacar a quienes regentan un determinado negocio porque «no todos los hosteleros son iguales» y los hay que respetan las normas y a sus vecinos.

Los miembros de la Asociación afirman no comprender, máxime en una ciudad que aspira a explotar el potencial turístico, a quienes se saltan la norma y propician que después de cada viernes, sábado o domingo las calles más céntricas de la capital (que coinciden con el casco antiguo en su mayoría) presenten una imagen como si acabara de producirse una batalla campal: vasos rotos y basura por el suelo, papeleras volcadas, contenedores quemados...

Que hay un problema de convivencia entre vecinos y establecimientos de hostelería con horario nocturno es evidente si se tiene en cuenta que en menos de un mes de existencia de la Asociación se han sumado 35 familias. Los primeros sorprendidos son los que emprendieron la iniciativa, «es alucinante que haya tanta gente afectada y que hasta ahora no haya habido ninguna asociación de este tipo, cuando en todas las provincias de la región se han creado ya hace tiempo». E insisten en que «sólo pedimos poder dormir».

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