Palma de Mallorca, 24/11/03 Sa Llotja reclama mejoras y el cierre de bares con garrafónLos problemas de ruidos se han trasladado a otras calles del barrioMejoras urbanasLos empresarios de sa Llotja piden a Cort que la rehabilite, ya que aspectos como la iluminación o la pavimentación están degradados. Los vecinos solicitan además limpieza, la retirada de elementos antiestéticos de las fachadas y la apertura de negocios de barriada. Cierre de locales R. GalánLa asociación de empresarios de sa Llotja reclama al Ayuntamiento que emprenda mejoras urbanas en la zona, como se hizo con el Pla Mirall en otros puntos de Palma, y que inste a la clausura de los bares donde se sirve el llamado garrafón. "Son sólo cuatro o cinco locales los que provocan ruido en la calle, porque venden chupitos baratos y los jóvenes que primero han hecho botellón en el malecón acuden allí y arman jaleo", tal como explica el presidente, Valeriano Herrero. Y añade que, "por lo demás, sa Llotja se ha transformado en un lugar tranquilo, con buenos restaurantes para clientes de calidad".Es su respuesta a las recientes reclamaciones de la asociación de vecinos del Puig de Sant Pere -la barriada en la que está situada sa Llotja-, que quiere pedir a Cort que declare todo el barrio como Zona de Especial Protección. Esto significa que los establecimientos de ocio y restauración contarían con limitaciones horarias e incluso el cierre a las 24 horas. "Medida exagerada"Los empresarios creen exagerada esta medida. "Tenían razón antes, cuando por falta de previsión se amontonaron multitud de bares y pubs sin que hubiese ningún tipo de control policial para evitar el ruido, pero salir ahora diciendo que sigue habiendo problemas es recochineo", según palabras del portavoz empresarial. Herrero está de acuerdo en la existencia de un par de puntos conflictivos y por eso pide a Cort su clausura.La asociación vecinal va más allá y propone la reconversión de estos y otros locales en negocios diurnos y tiendas de barrio, como las existentes en otras zonas del casco antiguo de Palma. El representante de los bares y establecimientos de ocio afirma que si todos cerrasen a las 24 horas "se hundiría sa Llotja, algo que no puede consentir la ciudad ni los propios inversores que han logrado transformar la barriada en un lugar de calidad frecuentado por turistas de toda la isla". Valeriano Herrero añade que "si después de cenar, no se ofrece un local para tomar una copa, los visitantes no vendrán. Este tipo de oferta complementaria es básica para atraer clientela. Y si queremos que sea de calidad, el consistorio también debe invertir en mejoras de pavimento e iluminación". Traslado del problemaLa vocal de la asociación vecinal Maria Bonnín no cree suficiente esta rehabilitación si no viene acompañada por la obligatoriedad de respetar las fachadas antiguas retirando la ornamentación y los carteles que afean el entorno.Asimismo, piden más limpieza, ya que "no sólo están sucias calles como Vallseca, Mar o Boteria, en las que hay restaurantes, sino que el problema de suciedad y ruidos se ha trasladado a las calles Sant Felio y Protectora", dice Bonnín. "Se están abriendo bares donde antes había tranquilidad -asegura- y no cumplen la normativa en cuanto a horarios, doble puerta y demás medidas para proteger el descanso de los vecinos". Tanto la asociación de vecinos como la de restaurantes coinciden en que algunos bares degradan la zona, aunque los residentes son mucho más contundentes a la hora de pedir soluciones.
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