Zamora, 03/11/09 Familias de la capital crean una asociación de afectados por el ruido de baresLos impulsores de la iniciativa exigen a las autoridades que obliguen a insonorizar los locales, fijen el límite de decibelios permitido y se haga cumplir el de horariosSusana ArizagaUn grupo de vecinos de la capital acaban de constituir una Asociación de Familias Afectadas por Ruidos de Bares de Zamora (Afarbz) para exigir a las autoridades competentes que obliguen a la insonorización de este tipo de establecimientos, tal y como establece la normativa vigente. Otras reivindicaciones se refieren a la reducción del nivel de ruido permitido y del límite de horarios, que en la actualidad no se cumplen en algunos casos. En definitiva desean «que nos ampare más la Ley, que nosotros también somos contribuyentes».La finalidad, dicen cansados de sufrir noches en vela, es «hacer todo lo posible para que los bares reconozcan que tienen un problema y las autoridades tomen medidas porque estamos desamparados como ciudadanos mientras ellos siguen su actividad y parecen estar amparados cuando se está incurriendo en la violación de un domicilio» con los ruidos que proceden de estos establecimientos. «Al igual que en otras actividades económicas e industriales se les exige una serie de requisitos para abrir el negocio, nos preguntamos por qué el Ayuntamiento de la capital, teniendo conocimiento de los problemas que generan los ruidos de bares, pubs, discotecas o cafeterías, han dado licencias sin obligar a aislar los establecimientos», dice una de las personas asociadas. Sus pretensiones van más allá, empeñados en que se replanteé el límite de los decibelios que puede provocar el ruido de un local en una vivienda y que determina la imposición de sanciones. En la actualidad está establecido en 30 decibelios. lo que deja indefensos a quienes padecen en sus hogares niveles de 25 ó 27 decibelios, «que nos impiden dormir durante la noche y provoca un menor rendimiento en nuestro trabajo», pero legalmente nada pueden hacer. «Ni siquiera la Policía Municipal puede ayudarnos, porque no exceden lo permitido por la norma», explica un integrante de la Asociación.Algunas de estas familias llevan doce años padeciendo un auténtico calvario, «tienen dos bares, uno al lado del otro» debajo de su casa y todavía nadie les ha hecho caso». El caso de otros es más sangrante, «les sorprendimos con el bar abierto sin licencia, era noche que nos despertamos con el ruido, le advertimos al dueño de que el ruido nos impedía dormir y también, para que le obligara a insonorizar, al Ayuntamiento donde nos dijeron "no os preocupéis, tenéis todos los derechos" y hasta hoy. El local funciona y en mi casa no se puede descansar».Insomnio, nerviosismo y dificultades en el trabajoInsomnio, nerviosismo, irritabilidad y dificultades en el trabajo son algunas de las consecuencias para quienes denuncian pasar noches en vela o ver interrumpido de forma brusca su sueño. Para los niños la situación es aún peor, despierta miedos que les impiden permanecer solos en su habitación, «no se quieren despegar de nosotros. Mi hija grita en sueños», asegura una madre. Tal es así, que algunos han precisado de tratamiento psicológico, que mantienen en la actualidad, y su rendimiento escolar se ha visto reducido. En casa el ambiente da un giro de cientoochenta grados, «te irritas por todo, hay riñas, todo es nerviosismos, discutes sin saber porqué y todo es la falta de sueño», que va haciendo mella en el carácter de quienes sufren una noche sí y otra también el acoso de un ruido que se produce cuando más molesta: en el silencio de la noche. «Es horrible porque te ves en un pozo sin salida y nadie te hace caso», incluso cuando hay denuncias y sanciones por medio, «nadie hace nada, no pasa nada», y las familias no están dispuestas a seguir aguantando.Recogida de firmas y llamamiento a otros perjudicados para que se asocienLa recién creada Asociación de Familias Afectadas por Ruidos de Bares ya han tomado iniciativas, como la recogida de firmas contra los ruidos que perjudican a domicilios, donde han podido comprobar que existe gran sensibilización con el problema. Por ello, hace una llamamiento para que se asocien a todos aquellos que sufran la misma pesadilla que ellos, procedan los ruidos de bares o actividades de cualquier otro tipo, para lo que facilitan un teléfono de contacto: 980 41 48 44.
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