Logroño, 09/11/03 Noches en velaLa Asociación de Vecinos de Siete Infantes insta a los afectados por el ruido de los bares a presentar en la sede sus denunciasConchi AquesoloLa llegada del invierno ha supuesto un ligero alivio para los vecinos del barrio Siete Infantes de Lara. La movida logroñesa ha elegido esta zona de la ciudad como punto de diversión y en los últimos años han proliferado los locales nocturnos y la actividad de este barrio. Pero ¿cómo hacer compatible la diversión de unos, con el descanso de otros?. Una cuestión con la que ya están acostumbrados a convivir en otras zonas, pero que está acabando con los nervios de los últimos 'afectados', que no llevan demasiado bien que su barrio «esté de moda».El problema es el ruido de algunos locales que, sobre todo en los últimos dos años, han roto , hasta entonces, la habitual calma. Por ello la Asociación de Vecinos ha decidido ponerse manos a la obra y aunar las quejas de los afectados. Una forma de protestar contra lo que denominan, «desidia institucional». «Esto surge porque vemos que presentamos quejas contra bares en concreto y no pasa nada. Nos consta que algunos tienen hasta trece y la resolución de los expedientes va muy lenta. Vienen, miden el ruido, ponen la sanción, y no atajan el problema. Esperan a ver si el vecino presenta otra denuncia para comprobar si se ha solucionado», explica Jesús Expósito, Presidente de la Comisión de Medio Ambiente. Rápidamente matiza que no están en contra de animar y dar vida a la zona. Pero no a cualquier precio. «No es justo que unos paguemos por la diversión de otros. Sabemos que hay circunstancias en las que tienes que convivir con el ruido. Yo durante muchos años tuve mi casa al lado de la vía del tren y te resignas. Pero no es normal que esta gente esté ganando dinero a costa de molestar a los demás. Algunos tenemos hijos pequeños que se despiertan asustados por la noche al escuchar cómo arrastran las sillas, por ejemplo. ¿Cómo le explicas que no pasa nada, que es el dueño del bar?», explica. Más de veinte denunciasSu preocupación crece al comprobar que poco a poco se ocupan los locales vacíos que quedan en el barrio. «Si coges un mapa están totalmente distribuidos. Ahora parece que la moda son los restaurantes y nos parece muy bien, siempre y cuando no molesten», añade desde su sede.Por el momento han iniciado una campaña anunciando a los vecinos de las zonas más problemáticas que pueden presentar sus denuncias en la asociación y que ésta las remitirá al Ayuntamiento. En este período han recibido una veintena, lo que les anima a seguir con la iniciativa. «Es una impotencia terrible la que sientes. Cuando no es el ruido del bar, es el de la calle al despedirse la gente o los coches en doble fila que pitan porque no pueden salir. En algunos casos basta con poner doble cristal, pero en otros no porque el sonido se filtra por las paredes si el bar está mal insonorizado», añade una de las afectadas. Tampoco quieren pecar de injustos. «No son todos. Por suerte muchos son considerados y saben el problema que supone su negligencia, pero hay otros... de hecho el otro día leíamos unas declaraciones en las que un propietario afirmaba haber invertido 5.000 euros en insonorizar su local. ¿Casi nos da la risa...! Sabemos por otro empresario que a él aislar su establecimiento -que no llega a los 100 metros cuadrados- le costó 42.000», añade el responsable de medio ambiente. Respuesta municipalPor último piden una reforma de la normativa de ruidos por considerar elevado el nivel máximo permitido -30 decibelios-. «Es una norma de la década de los 80 que se ha quedado totalmente obsoleta. En otras ciudades permiten como mucho 25 y aún así no lo eliminas del todo. Eso sí sería lo deseable, no escuchar nada, pero como es muy difícil, por lo menos que lo palien todo lo que se pueda», reivindican.Unas quejas que el concejal de Participación Ciudadana, Ángel Sáinz Yangüela afirma comprender. «Para quien lo sufre y no puede descansar es un 'problemón' y entiendo que vaya hasta el final con sus protestas. A nosotros nos toca solucionarlo, pero no podemos saltarnos los trámites y cerrar de la noche a la mañana un local», explica. Asegura que actualmente existen tres expedientes abiertos en la zona que se están resolviendo conforme a la ley. «Se sanciona y se da un plazo para que subsane el problema. Hay que tener en cuenta que puede alegar o recurrir. Por último se comprueba que ha cumplido con lo exigido y en caso de que se tenga que reabrir de nuevo el expediente se puede llegar incluso como solución extrema a clausurar el local». De hecho afirma estar pendiente personalmente de uno de estos casos. «Le he llamado para comprobar que su problema se ha solucionado», añade.
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