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Granada, 24/06/03

«Había más gente fuera que dentro»

Vecinos de la Zona Norte soportan un continuo botellón durante el Corpus.La noche del pasado miércoles se juntaron más de tres mil jóvenes en la calle Iznájar
C. MORÁN

El balance del Corpus recién clausurado no ha sido para tirar cohetes: poca gente y ventas escasas en el ferial. Es lo que dicen los caseteros y los distribuidores de alcohol. Seguro que habrá muchas razones para explicar el relativo pinchazo , pero hay una que descolla aunque ha pasado un tanto desapercibida: el botellón . El centro de la ciudad no es el único que padece los efectos de este fenómeno juvenil que tantos quebraderos de cabeza causa a las autoridades. Durante los nueve días de fiesta, la Zona Norte ha sufrido un continuo botellón con concentraciones de hasta 3.000 personas, según confirmaron ayer fuentes vecinales.

Los lugares más castigados han sido los situados en los aledaños del recinto ferial. Es el caso de la calle Iznájar, que es la que desemboca justo enfrente de la portada de la feria. A tenor de lo que cuentan las personas que viven allí, aquello ha sido un infierno de voces constantes, orines y madrugadas en vela.

«Había más gente fuera del ferial que dentro..., como se lo digo. Era increíble. Y, además, duraba prácticamente toda la noche. La puerta de mi casa amanecía llena de meados y botellas. Se ve que dentro las copas estaban caras y muchos prefirieron montárselo aquí», relata Noelia, que vive en un adosado de la calle Iznájar.

Furgonetas-bar
La testigo explica que los chavales se abastecían en las furgonetas-bar que los espabilados de turno colocaron en medio del tumulto. Una parte de los euros que echan de menos en las barras de la feria se la llevaron tascas móviles y clandestinas.

«Sí, ha sido insoportable. En algunos sitios todavía quedan restos del botellón . Salvo dos días, que fueron más flojos, esto ha estado lleno de gente bebiendo en la calle», corrobora otro vecino las palabras de Noelia.

Fin de la selectividad
Según las personas consultadas por este periódico, la noche cumbre fue la del miércoles, cuando centenares de chicos y chicas se congregaron en las inmediaciones del ferial para consumir alcohol barato y celebrar «el final de los exámenes de selectividad», recuerda otro vecino de la zona afectada lo que le contaron los propios chavales.

Esa madrugada, en la calle Iznájar, pudo haber más de tres mil personas, según las estimaciones de los residentes. «El botellón llegaba desde la portada de la feria hasta cerca de Alcampo», dicen los testigos. Lo curioso es que para algunos vecinos el fenómeno pasó un tanto desapercibido. Vieron mucha gente, cierto, pero pensaron que era lo lógico en tiempos de fiesta. Es decir, que consideraron que el jaleo era el normal en estos casos.

Por lo demás, el dispositivo policial y de seguridad estaba dentro y el lío, fuera.

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