San Sebastián, 17/06/03 La calle sin leyEscribe María García:«Me gustaría que estuvieran en mi casa, un jueves, un viernes o un sábado a la noche; los otros días son más llevaderos, pero no óptimos. Este espacio que me cede el periódico para escribir lo que sucede en mi calle, que es la de San Bartolomé y a la que bien se le podía llamar calle sin ley, no es suficiente para contar todo lo que tenemos que aguantar los sufridos vecinos, y aunque me cedieran todo el periódico y lo pudiera contar, no encontraría palabras para describir todo lo que ocurre en esta calle sin ley.Bares de copas hay tropecientos y todas las noches están con las puertas abiertas y la música a tope. Han puesto un aparcamiento de motos en el n.º 34, pero las motos aparcan encima de la acera y han roto todas las columnas de granito de este edificio. ¿Las arreglará el Ayuntamiento? Los timbres, cristales de las puertas, buzones y demás cosas que han destrozado, ya las hemos subsanado pero... este gasto es excesivamente caro. La droga se vende desde primeras horas de la mañana hasta altas de la noche y con toda impunidad y en los recreos de los colegios de los alrededores, los chicos/as, niños/as... se acercan a comprarla. Todas estas cosas me afectan mucho, pero lo que más de todo son los ruidos de las motos, ya que atentan contra mi salud y supongo que la de toda la calle. A cualquier hora, es lo mismo las tres de la tarde que de la madrugada, se ponen a meter ruido con esos tubos de escape (que no están permitidos) y así se están paradas con el maldito ruido el tiempo que se les antoje. Otros días se ponen a hacer carreras por la calle, lo mismo da en dirección contraria... Es la calle sin ley. He puesto unas ventanas en casa, que creo que son de las mejores del mercado pero el ruido de las motos no lo pueden amortiguar. ¡Además! ¿Por qué tuve que cambiar mis ventanas y encima tengo que dormir con ellas cerradas cuando la contribución me la cobran como piso exterior? Y a esto le puedes añadir que los médicos me aconsejan dormir con la ventana abierta por una enfermedad crónica que padezco. A mi casa no pueden venir a tomar decibelios, pues estoy rodeada de 7 bares de copas y no pueden determinar cuál de ellos infringe las normas. ¿No sería mejor hacerles la medición en el propio bar y dejar a los vecinos en su intimidad?»
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |