Málaga, 23/07/03 Los ayuntamientos tendrán que indemnizar por el exceso de ruidoLa sentencia del Supremo a favor de un vecino de Sevilla afectado por una discoteca sienta jurisprudencia . El tribunal condena la negligencia y pasividad municipalesM. J. C.Los vecinos que se ven afectados por el ruido que producen locales de copas están ganando poco a poco la batalla. El Tribunal Supremo ha condenado al Ayuntamiento de Sevilla a pagar 9.000 euros (un millón y medio de pesetas) más los intereses, a José Carlos Salcedo, un ciudadano al que el ruido que provocaba cada noche una discoteca situada junto a su casa ocasionó graves perjuicios en su salud, en sus relaciones y en su trabajo, lo que le obligó a mudarse. Se trata de la segunda sentencia que el Supremo dicta en este sentido, por lo que sienta jurisprudencia. Por ello, los ayuntamientos tendrán que indemnizar a los vecinos que prueben que se ven perjudicados por la contaminación acústica cuando los dirigentes municipales no atajen el problema ante las denuncias vecinales.La primera sentencia, confirmada el pasado mes de mayo, abordó un caso de la localidad murciana de Alguazas. Su ayuntamiento fue condenado a indemnizar a varios de sus vecinos por no vigilar que las empresas cumplieran con la norma sobre ruidos. Condenó al municipio y a una empresa a pagar a una familia más de 102.000 euros por su casa. DenunciasEn el caso del vecino de Sevilla, su calvario comenzó en 1989, cuando «harto de los trastornos» que padecía por el intenso ruido que cada noche provocaba una discoteca de la calle Federico Sánchez Bedoya denunció esa situación al Ayuntamiento. El propio afectado comentó ayer que el consistorio le recomendaba acudir a los tribunales porque entendía que el problema era del vecino y del establecimiento, no de la Administración local. En opinión del abogado, ésta «hacía oídos sordos en connivencia con el local».El ruido era de tal intensidad que provocaba la rotura de cristales y vasos, así como que los cuadros se cayeran de las paredes y los marcos de las puertas se desencajaran. La situación llegó a ser tan insoportable que la persona con la que compartía la vivienda, que estaba preparando oposiciones, abandonó el piso y fue la primera en denunciar al Ayuntamiento. La cantidad de noches que Salcedo no pudo dormir bien, que fueron todas las que pasaron desde 1989 hasta 1997, cuando abandonó el piso, hicieron mella en su salud hasta el punto de que el médico le dio la baja laboral y terminó por abandonar su casa. El Alto Tribunal finalmente ha reconocido que el ruido que soportó durante años estaba vulnerando su derecho a la inviolabilidad del domicilio, condenando al Ayuntamiento por su pasividad y negligencia. El Supremo también obliga a cerrar el establecimiento que provocaba los ruidos.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |