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Las Palmas, 10/2/3

La 'futura' zona de copas de la ciudad se queda en sólo una terraza y una discoteca

El centro El Muelle, que abre sus puertas al público el próximo viernes, sólo ofertará un local de copas, una combinación de terraza y discoteca, en lugar de la “futura zona de ocio nocturno” que hasta hace pocos meses preconizaba el Ayuntamiento de la capital grancanaria para justificar su campaña antirruido contra los bares y pubs de Santa Catalina.

Mientras se prepara la apertura de la nueva Markesina, en la quinta planta del equipamiento comercial, propietarios de bares y pubs del Puerto especializados en el mundo de la noche muestran sus recelos por lo que presumen como una dura y desigual competencia, denunciando incluso presiones policiales en sus negocios que, intencionadamente o no, favorecen a los nuevos establecimientos.

La Markesina, La Divina y una discoteca, todas en manos de un solo operador, el tándem que forman los empresarios Armando Machín y José Castellano, forman la única oferta de ocio nocturno de El Muelle, con horarios que ocupan una franja del mediodía para las terrazas al aire libre, que volverán a abrir por la noche hasta las 5 de la madrugada.

El recinto, un music court de más de 5.000 metros cuadrados y cinco ascensores (dos desde la calle, otros tantos desde el centro comercial y un quinto desde el aparcamiento cubierto para 850 coches), tiene ocho barras, reservados para fiestas privadas y pasarelas para chicas go-go.

Las dos terrazas y la discoteca ofrecerán al público ambientes distintos, “pero combinados”, asegura Armando Machín. Así, la zona disco y La Markesina están dirigidas a gente joven, a la que probablemente se cobren las copas más baratas. La Divina, en cambio, tendrá un público similar al que acude a La Romana (otro de los establecimientos en manos de Machín), es decir, de más edad y aspirante a pasar un rato más sosegado.

El diseño, por lo tanto, sigue los mismos cánones de los ambientes, según Joan Font, el decorador. “La discoteca tendrá una línea minimalista y de vanguardia, con cambios de tonalidad. La Divina va muy en la línea de la gente guapa y de ritmo pausado, y La Markesina aportará lo más marchoso, el espectáculo”, explica.

El complejo de El Muelle, que pretende presentarse al público como “la cubierta de un barco”, compara Armando Machín (desde cualquier barra pueden verse el mar, el puerto o parte de la ciudad, según la situación), presenta además unas características que ha despertado recelos en el resto del sector del ocio nocturno.

Propietarios de la decena de bares de Santa Catalina que se mantienen abiertos tras resistir la cruzada del Ayuntamiento contra el ruido denuncian que esas terrazas, en manos de los mismos empresarios que explotan La Romana y La Markesina del Parque, no van a tener ningún tipo de presión policial.

Al contrario, exactamente, de lo que los empresarios denunciantes dicen sufrir “cada fin de semana” en las puertas de sus establecimientos. Vehículos de la Policía Local realizando controles callejeros durante la franja horaria permitida ahuyentan a sus clientes, asegura el dueño de un pub próximo a la plaza Farray.

Machín y Castellano, por el contrario, se defienden recordando que la cultura de las terrazas nocturnas de copas dio un vuelco en la ciudad con su llegada. “Nadie quería La Markesina porque estaba aislada del Puerto, en un sitio frío, y yo me arriesgué. Los mismos que me lo decían son los que se quejan ahora y se echan las manos a la cabeza”, señala el primero de los empresarios.

Pero a los recelos a la apertura de las terrazas de El Muelle se une la queja de la patronal del ocio nocturno en la ciudad. Jaime Bouzón, presidente de la asociación de bares y discotecas integrada en la patronal del sector, Fecao, lamenta que el Ayuntamiento haya “permitido durante tantos años terrazas ilegales en suelo público, porque la ley dice que sólo pueden existir en verano y llevan más de tres años seguidos en pie”. Para el portavoz empresarial esa vara de medir no ha sido la misma que con el resto de establecimientos nocturnos del Puerto, a los que se ha exigido el cumplimiento estricto de las normativas.

Jaime Bouzón también es de los que opina que El Muelle “no va a ser un éxito. A la gente no le gusta ir de copas a un centro comercial. Al principio sí, por la novedad, pero terminará decayendo”.

De todos modos, el portavoz de la Fecao admite el nacimiento del music court del también llamado “mamotreto” de Santa Catalina como “una oferta más que es buena para la competencia”.

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