Vitoria, 28/1/3 El Casco Viejo llega a soportar los sábados el doble del ruido permitidoEl Consistorio espera que quince bares instalen este año limitadores de sonidoNURIA NUÑOEl ruido nocturno es uno de los principales enemigos del descanso. Eso lo saben muy bien los vecinos del Casco Viejo, que concentra un alto número de los bares de marcha de la ciudad. Esa circunstancia provoca que el barrio sea, los fines de semana, la zona que soporta más niveles de ruido superiores a los permitidos. Las noches de los viernes y, en especial, de los sábados son las más críticas. En ellas, el estruendo puede llegar a los 62 decibelios, siete más que los autorizados en horario nocturno. Pero en jornadas excepcionales estos niveles alcanzan cotas superiores. Así, por ejemplo, el 18 de enero, víspera del partido Alavés-Osasuna, los indicadores de ruido del Ayuntamiento registraron valores próximos a los 85 y 90 decibelios en la madrugada, es decir casi el doble de los permitidos. Un ruido ambiental, al que contribuyó la concentración de hinchas 'rojillos', que puso a prueba la paciencia vecinal. Como es lógico, la contaminación acústica baja el resto de la semana, cuando el ruido se sitúa hasta diez decibelios por debajo de los valores recomendados. La situación, sin embargo, parece ser ahora más positiva, a tenor del descenso del número de sanciones impuestas a los establecimientos hosteleros a causa del alto volumen de la música y otros factores ambientales. El último año, el Ayuntamiento puso multas a 145 locales por pasarse de decibelios, un 18,6% menos que en 2001. El departamento de Medio Ambiente atribuye esta reducción al esfuerzo de los más de 2.000 hosteleros por reducir los ruidos que producen sus establecimientos. 2.100 euros por aparatoMuchos de los bares tan sólo han bajado el volumen y otros han mejorado la insonorización. Además, el Ayuntamiento controla una red de diez limitadores de sonido instalados en sendos locales. «Creemos que este año se colocarán otros quince», anunció el concejal de Medio Ambiente, José Antonio Pizarro. Se trata de pubs y discotecas que se han visto obligados a colocar este equipo restrictivo -que cuesta unos 2.100 euros- por acumular numerosas denuncias de sus vecinos y las correspondientes sanciones. Por otra parte, Pizarro presentó a los corporativos el texto del convenio que el Ayuntamiento firmará con las tres asociaciones de carniceros para mejorar la gestión de los residuos orgánicos que generan estos comercios y evitar que vayan a parar al vertedero.
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