Madrid, 26/1/3 La guerra del botellónLa Ley sobre Drogodependencias (conocida como "ley antibotellón") entró en vigor el 29 de julio de 2002 en toda la comunidad. Aunque su principal objetivo es acabar con el consumo de alcohol en la vía pública (una costumbre que concentraba cada fin de semana a más de 500.000 jóvenes en la región), esta normativa contempla también medidas encaminadas a reducir el consumo de tabaco entre los menores, así como a eliminar parte de la publicidad de bebidas alcohólicas que llega diariamente a este colectivo. Éstas son las claves de la nueva ley:
La puesta en marcha de una ley antibotellón [20 Minutos, 29 de julio de 2002] era una vieja reivindicación de vecinos, propietarios de bares y discotecas, sindicatos, Agencia Antidroga, Fiscalía de Menores y Defensor del Menor. Todos ellos crearon, a principios de 2002, una Mesa del botellón [20 Minutos, 23 de enero de 2002] en la que debatieron posibles soluciones para acabar con este fenómeno. Un problema con muchas caras El "botellón" no es un problema exclusivamente sanitario. Los residentes de las zonas más afectadas por esta actividad (distritos de Tetuán, Moncloa, Chamberí, Centro y Salamanca, fundamentalmente) se quejaban de que el consumo de alcohol en la vía pública les impedía dormir los fines de semana. Antes de la entrada en vigor de la Ley de Drogodependencias, cada día de "botellón" se recogían más de 20.000 kilos de residuos en las zonas afectadas. Según un estudio elaborado por los colegios oficiales de Médicos, Psicólogos y Sociólogos de Madrid, [20 Minutos, 2 de agosto de 2002] los adolescentes se gastan el 35% de su paga (reciben una media de 17 euros a la semana) en alcohol. Mientras beben, el 70% consume tabaco, el 30,1% fuma cannabis y un 1,4% toma cocaína. Siete de cada diez asiduos al botellón reconoce haber tenido algún problema asociado al consumo de alcohol, como relaciones sexuales de riesgo, accidentes de tráfico o discusiones con los padres, los amigos o la pareja. Sobra decir que la mayor parte de los jóvenes consideran innecesaria y desproporcionada esta medida, y algunas asociaciones, como la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos, se muestran escépticas ante la efectividad de la norma. Esta misma postura la comparte el PSOE y asociaciones de comerciantes, que se ven afectados de forma negativa por ella. Sin embargo, Gonzalo Robles, delegado del Plan Nacional Antidrogas se muestra orgulloso de la postura pionera de la Comunidad de Madrid en este tema, ya que, según comentó en un espacio radiofónico, "está haciendo posible que, con hechos prácticos, se pueda moderar el consumo de alcohol y, en particular, el de los jóvenes". Para Pedro Núñez Morgades, Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, que destaca la cifra de 12.000 jóvenes muertos cada año en España por el consumo indiscriminadod e alcohol, "hay que fomentar otras actividades de día y, sobre todo, hábitos saludables como la práctica de deporte o la atención al medio ambiente".
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