Gijón, 19/1/3 Decibelios de másLas mediciones realizadas por un joven ingeniero detectan que el ruido del tráfico supera en algunas vías los límites marcados por la OMSL. F. MAYORDOMOSonómetro en mano, el gijonés Oscar Díaz, recorrió en septiembre del año pasado la ciudad para medir el ruido del tráfico en varios cruces. El trabajo formaba parte de su proyecto fin de carrera. Además de servirle para obtener el primer premio de las distinciones que cada año otorga el ayuntamiento --el suyo en la categoría de Medio Ambiente--, esas mediciones le permitieron detectar que, en algunas vías de la ciudad, el índice de decibelios superaba con mucho los valores establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En la avenida de la Constitución, por ejemplo, se superaba en seis puntos los 65 decibelios fijados por la OMS como límite máximo de tolerancia a un sonido. Un exceso considerable si se tiene en cuenta que, en la escala de decibelios, ascender tres grados equivale a multiplicar el ruido. El límite de peligrosidad está establecido en 80 decibelios. Por encima de ese nivel pueden aparecer lesiones físicas, como la pérdida de audición. La contaminación ambiental del tráfico rodado también provoca estrés, insomnio e incluso reacciones cardiovasculares en quienes lo sufren directamente. Teniendo en cuenta el creciente interés de los ayuntamientos por elaborar mapas sonoros como paso previo a solucionar el problema del ruido urbano, Oscar Díaz ha diseñado una herramienta informática que simplifica el proceso de análisis de los niveles ambientales de ruido. Su programa también sirve para calcular el impacto ambiental sonoro que conllevaría una determinada actuación urbanística. Su práctico proyecto aún busca clientes.
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