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Oviedo, 18/1/3

La planta de cok de Trubia reanuda su actividad entre protestas vecinales

  • Los técnicos constatan medidas correctoras para la legalización pendiente
  • El Ayuntamiento pedirá al Principado que analice las emisiones a la atmósfera
D. REMARTÍNEZ

LA HISTORIA

1.948: construcción de 30 cámaras de coquización en Quintana.

1959: ampliación de los hornos hasta 52 cámaras, sin que al Ayuntamiento le conste licencia.

1975: autorización para el traslado de 26 cámaras más.

1987: licencia para otras 16 cámaras y legalización de la actividad.

1997: el Ayuntamiento constata la instalación de 17 cámaras

La puesta en marcha de las baterías de cok que Industrias Doy tiene en la zona de la Quintana, en Trubia, ha provocado protestas vecinales, a pesar de cumplir la empresa los requisitos municipales, según dicen los correspondientes informes del Ayuntamiento. La planta tiene en activo 25 hornos, pero no utiliza los 17 que conforman la ampliación denegada por el Ayuntamiento el año pasado. Los niveles de emisión sonora se atienen a cuanto determina la ordenanza de Medio Ambiente (52,52 decibelios, con 55 de límite), tal y como constataron el pasado jueves funcionarios con una medición acústica.

Industrias Doy instaló en 1997 las 17 nuevas cámaras sin licencia. Cuando tuvo que legalizar su situación, encontró el rechazo administrativo. En julio del año pasado, el Ayuntamiento resolvió que la empresa debía presentar «un proyecto de medidas correctoras» para poder incorporar las nuevas máquinas. Si bien no ha cumplido aún, la visita del jueves desveló a los técnicos que «han iniciado la puesta en marcha de las baterías de cok» tras el permiso concedido en septiembre de 2002, y que algunas de las correcciones para legalizar todo el complejo ya se han adoptado.

La ampliación acerca la industria a las viviendas cercanas. El Ayuntamiento desconoce si las emisiones de partículas a la atmósfera resultan contaminantes, pues su medición es competencia del Principado. Para los vecinos, el ruido, los humos y la proximidad requieren una intervención: «Se han metido físicamente en el barrio», denunciaba ayer el portavoz de IU.

Roberto Sánchez Ramos reclamó al concejal de Urbanismo un análisis de «sustancias policromáticas», y José Agustín Cuervas-Mons se comprometió a pedírselo así al Gobierno regional.

Desde julio del año pasado, los técnicos municipales han revisado las emisiones de ruidos, con escaso efecto, debido a la paralización de la actividad. Tras el verano, Urbanismo concedió permiso para trabajar con las instalaciones anteriores a 1997, previa comunicación «al objeto de girar nueva visita de comprobación», como han hecho ahora los técnicos.

El último informe aclara que «es prematuro determinar si las medidas correctoras que habían propuesto son eficaces», puesto que no ha concluido el proceso.

Sánchez Ramos, además de trasladar las quejas vecinales, recordó que «mientras las hornos de Ensidesa van a dejar de ser activos estos se amplían».

«Gracias a los vecinos y dos años más tarde de que se produjera, el Ayuntamiento detectó que 17 cámaras estaban ilegalizadas», reivindicó el edil.

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