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Granada, 13/1/3

Casi seis euros de los impuestos de cada granadino se emplean para eliminar los efectos del vandalismo

  • El Ayuntamiento tiene que reponer una media anual de más de mil contenedores y papeleras, 140 árboles y 10.000 plantas en la ciudad.
  • Las acciones de gamberros son la causa del 40% de señales sustituidas y ocho de cada cien euros destinados a la limpieza se dedican al botellón
MIGUEL CARRASCO
Más de mil papeleras y contenedores destrozados, cientos de señales de tráfico arrancadas, diez mil plantas pisoteadas, decenas de árboles masacrados... éste es el triste resultado de los atentados contra el patrimonio público, una costosa diversión que los granadinos pagan de su bolsillo a una media anual de casi 6 euros por barba.

Hasta 1.094.293 euros debe destinar anualmente el Ayuntamiento de la capital para la limpieza y recuperación de las zonas arrasadas por el vandalismo, una cantidad que la corporación municipal podría ahorrarse si se utilizaran de forma adecuada los contenedores y se respetaran los jardines y el mobiliario urbano. De este montante, que ha ido incrementándose progresivamente durante los últimos diez años, la mayor partida se la lleva la limpieza y recogida de los efectos de la movida tras los fines de semana, que obliga a destinar hasta 931.997 euros -más del 80% del dinero dirigido a paliar los efectos del vandalismo-, mientras que el arreglo y reposición de los atentados contra el patrimonio público se llevan otros 162.296 euros.

En cuanto a los destrozos causados al mobiliario urbano, la mayor partida se la lleva la destinada a reparar los desperfectos causados a hitos, señales de tráfico y carteles indicadores de direcciones, que supusieron el pasado año a la ciudad alrededor de 76.000 euros, lo que significa un 40% de los 192.000 euros que el Ayuntamiento de Granada destinó a la sustitución de señales ya sea por actos vandálicos o por accidentes.

Los atentados contra contenedores y papeleras también representan una importante inversión para el gobierno local, que el pasado año tuvo que destinar más de 62.000 euros a este fin. Se tuvieron que reponer 648 de los 21.500 contenedores instalados, con un coste de 42.000 euros, mientras que hasta 506 papeleras tuvieron que ser sustituidas, lo que supuso la reposición de hasta el 8,8% de las más de 5.700 instaladas en toda la ciudad. A este respecto, el director del Servicio Municipal de Medio Ambiente, Jesús del Río, destaca que la mayor parte de los contenedores que deben reponerse «han desaparecido por robo, mientras que sólo unos pocos son sustituidos por destrozos».

Jardines pisoteados
Hasta 140 árboles y unas 10.000 plantas de arbustos y setos fueron destrozadas el pasado año en Granada a consecuencia del vandalismo. Estos actos supusieron una inversión municipal de unos 8.600 euros para la reposición de las plantas y unos 3.000 euros más dedicados a los trabajos para su colocación. Según Del Río, «los setos y arbustos de los jardines suelen ser pisoteados con mucha frecuencia por los ciudadanos, mientras que otros muchos son destrozados por los perros, que entran en los jardines y pisotean las plantas o defecan junto a ellas».

En total casi el 20% de las plantas y el 5% de los árboles colocados el pasado año fueron destrozados por actos vandálicos, lo que supone un serio problema para un área con un escaso presupuesto y que soporta las limitaciones propias de la influencia de la estacionalidad en la plantación de especies.

Por último, el otro gran gasto derivado de los destrozos es el dedicado a la reparación del mobiliario urbano. La recuperación de bancos, parques infantiles y fuentes se lleva otros 12.000 euros para reponer lo que se rompe, una labor que obliga, además, a mantener de forma permanente una brigada de cuatro personas para estas labores.

Limpieza del botellón
En lo referente a las consecuencias de la fiesta juvenil, el Ayuntamiento se ha visto obligado a crear una partida extraordinaria de unos 250.000 euros dedicados exclusivamente a la recuperación de los epicentros de la movida . Sin embargo, esta cantidad se eleva finalmente a los 931.997 euros, lo que supone que aproximadamente 7,75 euros de cada 100 que el Ayuntamiento dedica a la limpieza van destinados a reparar las consecuencias de las celebraciones y los botellones .

De este total, hasta 641.427 corresponden a los trabajos que los empleados de Inagra tienen que llevar a cabo en las zonas afectadas por las concentraciones de jóvenes y que podrían dedicar a la limpieza ordinaria. La mano de obra del personal de distrito asciende a otros 64.142, mientras que el coste de los equipos y conductores de la maquinaria supone 144.337 euros más. Por último, el Ayuntamiento debe destinar 82.090 euros para otros servicios, como los talleres o el combustible.

La multiplicación de las concentraciones juveniles durante los fines de semana supone un sobreesfuerzo para el personal de la empresa de limpieza. Para poder asumir la recogida de las toneladas de basura acumuladas durante las noches de botellón el Ayuntamiento se ve obligado a incrementar el número de efectivos de Inagra, de modo que si habitualmente 22 personas son suficientes para encargarse de la limpieza de las zonas de la movida , los fines de semana deben sumarse 31 empleados.

A juicio de Jesús del Río, el aumento del vandalismo durante los últimos años obedece a que «hemos pasado del gamberrismo a un vandalismo sin conciencia. Muchos ciudadanos piensan que lo público no es de nadie, mientras que es todo lo contrario. Se trata del patrimonio de todos», recuerda Del Río.

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