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Oviedo, 12/1/3
LAS CONSECUENCIAS DEL CAMBIO DE NORMATIVA

Los bares cerrarán más tarde que en otras regiones

La mayoría de las leyes fijan el cierre a las 3, aunque no siempre se aplica
Los hosteleros podrían estar dispuestos a aceptar que los bares cierren alrededor de las 4.30 horas.
RAUL ALVAREZ

EL APUNTE

Toca la campana

J. MIGUEL HUERGA

Cuando la autoridad se pone a organizar el ocio se lleva un trozo de la libertad de cada uno. Y, además, si se empecina en una actuación burda para erradicar la algarada en bares y calles, genera más ruido del que intenta evitar. A nadie se le escapa que regular el horario de copas, botellones y similares no es fácil, pero se complica si se hace con trazo de brocha gorda. Por lo tanto, no estaría de más que la regulación se hiciese con sutileza, discreción y eficacia. Tampoco cabe alimentar la doble moral ni las trampas. Fijar horarios y no aplicarlos es tanto como amagar y no dar. Así que convendría no ponernos estupendos y acordar una hora --mejor no demasiado restrictiva--, pero cumplirla.

En todo caso, parece apropiado dejarse ganar por el escepticismo en este asunto. Lo de la movida, antes parranda o cuchipanda, no es nuevo y el cachondeo y la diversión siempre se ha dado de bruces con los vecinos que soportan el ruido y las incomodidades de la fiesta. Dan ganas de proclamar que, como con la prensa, la mejor ley es la que no existe. Sin embargo, parece que estamos condenados a que, como hasta hace nada ocurría en los pubs del Reino Unido, toque la campana de la última copa.

Si el Consejo Asesor de Espectáculos Públicos sugiere al Principado que retrase la hora de cierre de los bares de copas y el Gobierno acepta, la normativa asturiana se convertirá en una de las más permisivas de España. A pesar del animado debate que la promulgación de la nueva ley sobre la materia ha suscitado entre los municipios, los hosteleros, las asociaciones de vecinos y las organizaciones de consumidores, los horarios provisionales que establece su texto --a la espera de que un futuro reglamento los fije de forma definitiva-- dejan a los empresarios un margen de actuación similar al de otras comunidades autónomas.

Aunque la experiencia permite constatar una gran disparidad de experiencias en la regulación del ocio, sobre el papel las normas son muy parecidas. En las regiones más cercanas a Asturias y en las principales ciudades del país, la hora de cierre está, en la mayoría de los casos, entre las 3 y las 3.30 de la madrugada, la misma banda que señalará la ley regional si su desarrollo reglamentario no cambia nada. Las diferencias surgen cuando los ayuntamientos aplican las reglas. Algunos son permisivos y permiten una situación que, en la práctica, se asemeja a una absoluta libertad de horarios. Otros hacen cumplir a rajatabla los decretos. Lo que sigue es un repaso a la situación.

LA CORUÑA. En la ciudad gallega, los bares de copas deben cerrar a las tres de la mañana los viernes, sábados y vísperas de festivos. El ayuntamiento, sin embargo, ha creado una categoría de disco-pubs equiparable a las discotecas, que funciona hasta las cinco. El consistorio, gobernado por el PSOE, concede manga ancha a los locales en verano, cuando la afluencia de turistas alimenta la movida, pero organiza campañas periódicas para velar por la legalidad cuando arrecian las quejas vecinales o en épocas preelectorales como la actual. Las inspecciones son más severas en el casco viejo, donde ya sólo quedan activos una decena de locales, que en la zona del paseo marítimo y Riazor, menos poblada, a donde se ha trasladado gran parte de la movida en los últimos años.

LEON. Si el municipio aplicara al pie de la letra la legislación de la Junta de Castilla y León, ningún bar de copas seguiría abierto después de las 3.30, pero la realidad es otra. Después de varias manifestaciones de protesta, el ayuntamiento (del PP) tolera que las últimas consumiciones se sirvan a las 4.30 y envía a la Policía Local a comprobar que los locales están vacíos a las 5. La revisión del Plan General de Ordenación Urbana prevé declarar zona de saturación acústica la tradicional área de esparcimiento del Barrio Húmedo y prohibir la concesión de licencias de apertura a nuevos negocios, una medida que el consistorio ya observa en su actividad diaria. SALAMANCA. Famosa por la animación que los universitarios insuflan a su vida nocturna, la ciudad se distingue por la relajación de los horarios. En fin de semana, los pubs abren hasta las 4.30 y las discotecas, hasta las 6. Además, el ayuntamiento, en manos del PP, se muestra tolerante con los incumplimientos. Aunque de vez en cuando pone en marcha un dispositivo de control denominado operación Aurora, por lo general no vigila de cerca los horarios de cierre.

CACERES. El país entero vio por televisión los disturbios en la ciudad cuando, el pasado octubre, la Junta de Extremadura decidió que era hora de aplicar la legislación autonómica aprobada en 1996 y nunca aplicada. Los pubs cierran a las 2.30 en invierno y a las 3.00 en verano. Las discotecas, a las 4.00 y a las 5.00. Los fines de semana se permite media hora adicional. El detonante de las protestas fue que la mayoría de los locales que funcionaban como pubs no tenían licencia para desarrollar esa actividad, ya que se habían inscrito como bares normales, con lo que estaban obligados a cerrar a la 1. La revisión de sus licencias ha calmado los ánimos, aunque se esperan nuevas movilizaciones en cuanto acabe la tregua impuesta por los exámenes universitarios de febrero. En Cáceres, además, las autoridades intentan atajar los botellones masivos que reúnen a miles de jóvenes en el casco viejo.

ZARAGOZA. La capital aragonesa también ha dejado en las hemerotecas fotos de protestas nocturnas por el adelanto del cierre a las 3.00. El ayuntamiento (PP) se ha volcado en el cumplimiento sin excepciones de los horarios, no sólo en los bares de copas, sino en todo tipo de establecimientos. El pasado verano, la Policía Local desalojaba las terrazas a las 0.30. Sus agentes han llegado a impedir la proyección de películas en las sesiones golfas de los cines, obligados a cesar en su actividad a medianoche por un decreto de 1977. El consistorio ha sancionado a algunas salas (insonorizadas e instaladas en centros comerciales, sin vecinos cerca) por incumplir esa norma.

GRANDES CIUDADES. En teoría, Madrid y Barcelona no son más permisivas que otras capitales de provincia. En el primer caso, los bares cierran a las 3.30 y las discotecas a las 6.00. En la ciudad catalana, a las 3 y a las 4.30. Los conocedores, sin embargo, se las arreglan para encontrar refugio hasta el amanecer.

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