Ciudad Real, El botellón se movería de Echegaray si la alternativa no lo lleva muy lejosLas primeras encuestas hechas por el Consejoven muestran las opiniones de los jóvenes sobre este fenómeno y las alternativas a la ubicación actualCortes TiradoAunque despacio, parece que el camino para terminar con los problemas que genera el botellón en la zona de Echegaray, donde hay cuatro colegios de Infantil y Primaria, sigue labrándose. Fue poco después de comenzar el curso cuando las AMPAS del Ángel Andrade, Dulcinea del Toboso, Juan Alcaide y Miguel de Cervantes comenzaron una movilización, ante los riesgos que puede generar para los niños, que aún no ha terminado. Sin embargo, hay que remontarse a principios de 2002 cuando, ante las reiteradas protestas vecinales por las concentraciones en ‘Los cortijos’, en pleno centro de la ciudad, se convirtió en noticia. En marzo, el Grupo Municipal Socialista proponía la creación de la Mesa del Botellón para buscar una solución dialogada entre todas las partes: madres y padres, jóvenes y vecinos. Meses más tarde, en primavera, el Ayuntamiento tomaba la decisión de levantar un muro en el descampado donde se reunían los jóvenes las noches de los jueves y los fines de semana. Como consecuencia de esto, los jóvenes buscaron un nuevo lugar para reunirse que terminó en la zona de Echegaray. Durante el verano, ante la ausencia de actividad lectiva, los efectos de este cambio apenas se notaron, pero la apertura del curso escolar puso de manifiesto los peligros que podía tener para los niños de entre 3 y 12 años que allí van a clase: cristales, botellas, bolsas, latas, preservativos, orines... incluso se habló de que se encontró una jeringuilla en el arenero de uno de los colegios. El 14 de noviembre del año pasado, los padres durante una reunión en la Escuela de Magisterio decidían no movilizarse, ante el planteamiento de algunos de ellos, a la espera de un encuentro con responsables políticos y recoger firmas para instar al Consistorio a buscar una solución alternativa. En su posición quedaba claro que no se oponían al botellón, pero sí a tenerlo en la zona de los colegios. Días más tarde se producían dos encuentros, el 18 y el 28 de noviembre, y la entrega de entre 5.000 y 6.000 firmas en el Ayuntamiento el 11 de diciembre; aunque después se deberían haber producido más reuniones en una comisión que se había creado ex profeso, la realidad es que desde entonces hasta hoy no ha habido más. El puente de diciembre y las vacaciones de Navidad han ralentizado el proceso. EncuestasLo que sí ha habido ha sido algún encuentro entre distintas concejalías para abordar el problema de manera conjunta. Se trata según Carmen Sancho, concejala de Educación, de dar alternativas de ocio mientras se busca el cambio de ubicación. En uno de esos encuentros se propuso al Consejo Local de la Juventud el encargo de hacer una encuesta entre los jóvenes que acuden al botellón para buscar esas alternativas. Antes de Navidad, se hicieron las primeras, en total 48, según datos de Alfredo Pérez, presidente del Consejo Local de la Juventud (Consejoven), que continuarán en las próximas semanas hasta llegar a las 800 ó 900 de forma que a mitad de febrero haya terminado el sondeo. Después, en dos o tres semanas esperan tener los resultados definitivos del muestreo, “la intención es presentarlos a la Mesa del Botellón a finales de febrero o principios de marzo”, según Pérez. Por lo pronto, el Consejoven han encontrado buena predisposición entre los jóvenes para responder a la encuesta: “Ven bien que se cuente con ellos para solucionarlo, pero por otro lado hay de todo, gente que está dispuesta a participar en la Mesa del Botellón y gente que no”, explica el presidente de este órgano.
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