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Logroño, 19/12/03
Clausuran el bar 'Jabugo' de Siete Infantes tras una larga polémica por ruidos del local
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«Si no se cumple, no queda más que cerrar»
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El caso del bar 'Jabugo', clausurado por orden judicial, es el que más lejos ha llegado de todos los planteados por problemas de ruidos en el barrio de Siete Infantes. Además de este caso hubo otros dos protagonizados por otros establecimientos que motivaron la apertura de expedientes por parte del Ayuntamiento, si bien atendieron después los requerimientos municipales para introducir medidas correctoras que evitaran las molestias.
La Asociación de Siete Infantes de Lara afirma que «es triste tener que llegar a una situación de cierre de un bar, pero no queda otro remedio cuando no se cumplen los requerimientos del Ayuntamiento».
El presidente de la entidad vecinal, Antonio Camacho, asegura que la propiedad del bar 'Jabugo' «no quiso atender el requerimiento de medidas correctoras y tampoco el de cese de actividad que le hizo el Ayuntamiento y, por lo tanto, fue necesario solicitar el cierre al Juzgado».
Plazos excesivos
El representante del barrio confía en que el caso del 'Jabugo' sirva ahora para que «los bares que sean expedientados tomen nota y den una solución a los problemas que tienen».
No obstante, la asociación sigue creyendo que la duración de la tramitación administrativa de los casos de ruidos se dilata excesivamente en el tiempo, razón por la que espera que la nueva ordenanza de ruidos que prepara el Ayuntamiento acorte los plazos. «Queremos -señala Camacho- que los casos que se planteen no tarden año y medio en resolverse como ha ocurrido con el bar 'Jabugo'».
Este diario intento hablar ayer con la propiedad del bar clausurado para conocer su versión de los hechos, pero se limitó a contestar que «en estos momentos estoy ocupado».
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La clausura del bar 'Jabugo' ...
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La clausura del bar 'Jabugo' ha dejado un sabor agridulce a Araceli, la madre de familia que vive en el piso superior del local y que inició la batalla que ha concluido ahora con el precintado del establecimiento. «Siento alegría -manifestó ayer- porque el Ayuntamiento ha llegado por fin hasta las últimas consecuencias, pero también preocupación por las represalias que pueda adoptar ese señor». Aunque crítica con la regulación de los ruidos y la excesiva duración del procedimiento administrativo, esta señora cree que su caso habrá servido «para que las personas que sufran estos problemas perseveren porque al final la Justicia pone a cada uno en su sitio». Araceli aprovecha para pedir públicamente una ordenanza que acorte plazos, rebaje el nivel de ruido permitido, eleve las sanciones y «dé garantías a todos de que los bares que abren cumplen la normativa».
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La Policía Local precinta el establecimiento por orden judicial tras el expediente abierto por el Ayuntamiento El Consistorio afirma que el bar no resolvió las molestias
El bar 'Jabugo', en Siete Infantes de Lara, fue clausurado y precintado el pasado miércoles por la noche por una orden judicial que supone el punto culminante de una larga polémica que se desencadenó hace ya más de año y medio por el problema de los ruidos. La clausura del establecimiento fue llevada a cabo por agentes de la Policía Local que se presentaron en el bar al poco de abrir sus puertas. Tras una conversación con la propiedad, ésta obedeció las órdenes sin que se registrara ningún episodio de resistencia a los agentes. Momentos después, los precintos sellaron el establecimiento.
J.E.
La clausura del jamonero fue instada por el Ayuntamiento en el curso de las actuaciones llevadas a cabo a raíz de quejas vecinales por los ruidos. El pasado 4 de septiembre, a través de una resolución de Alcaldía, el Consistorio instó a la propiedad del bar a introducir medidas correctoras que evitasen las molestias al tiempo que se abría un expediente tendente a la clausura cautelar del local. Mes y medio después, los ruidos seguían y el Ayuntamiento ordenó la clausura, que tampoco fue atendida, motivo por el que ha sido necesaria la orden judicial.
El último capítulo
4 de septiembre: El Ayuntamiento requiere por última vez al local para que adopte medidas correctoras que subsanen los excesivos niveles sonoros que se transmiten a la vivienda inmediata. Al mismo tiempo, incoa expediente para la clausura cautelar del establecimiento.
17 de septiembre: La propiedad alega que ha tomado medidas correctoras. Siguen los ruidos, aunque procedentes de una ampliación en un local anexo. El Ayuntamiento da otros 30 días de plazo para que se solventen los ruidos que se atribuyen a la zona de la ampliación.
27 de octubre: Una nueva resolución de Alcaldía señala que «transcurrido sobradamente el plazo de 30 días solicitado» no se han adoptado medidas correctoras y agrega que la zona de almacén de la ampliación carece de licencia municipal. Se ordena la clausura cautelar, que no es atendida por la propiedad del bar.
3 de diciembre: El juez estima la petición municipal de clausura cautelar del local y autoriza la entrada en el bar a la Policía Local.
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