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Tortosa, 19/12/03

Mantienen la peticion de cárcel para los dueños de un pub de Deltebre

Se les acusa de un delito contra el medio ambiente a raíz de los ruidos que provoca su local
Largo, tenso y con versiones contradictorias. Así fue el juicio contra los propietarios del bar musical Unik de Deltebre, Sergio y Antonio Roldán -este último, concejal del Ayuntamiento-, acusados de un delito contra el medio ambiente a raíz de los ruidos que provoca su local. Mientras que los propietarios afirmaron que ignoraban las «graves molestias» que dice sufrir su vecina, Leocadia Casanova. Ésta asegura haber advertido a los dueños en varias ocasiones desde 1998 que no podía dormir, lo que la ha conducido a un estado de «depresión». Tanto la Fiscalía de Tortosa como la acusación particular pidieron ayer a la juez una ampliación de la pena solicitada para los acusados -que incluye hasta tres años de prisión-, mientras que la defensa reclamó la absolución. El caso quedó visto para sentencia.
Maite Ruiz
¿Y el Ayuntamiento?
Tanto la defensa como la Fiscalía y los propios denunciantes resaltaron el hecho de que tras varias denuncias y llamadas a la Policía Local, el Ayuntamiento no parece haberse preocupado por hacer cumplir las ordenanzas. De hecho, existen más de 30 actas de la Policía Local por ruidos contra este local, e incluso la Urbana abrió un expediente sancionador al pub Unik, que más tarde se anuló alegando que «el sonómetro estaba mal calibrado». Leocadia Casanova llegó a insinuar que «el alcalde era amigo de los propietarios». Por ello, se echó en falta que ayer nadie citara al sargento de la Policía Local para esclarecer estos hechos.

La Fiscalía de Tortosa pidió dos años y ocho meses de prisión para los acusados, además de una multa de 2.880 euros, una indemnización de 3.000 euros para la afectada, la inhabilitación especial para regentar locales de ocio y, además, dos años de clausura del local. Por su parte, la acusación particular, como representante de Leocadia Casanova, aumentó la solicitud a tres años de prisión, 30.000 euros de indemnización y la clausura del local durante tres años, además de la inhabilitación especial para regentar locales de ocio para los dos acusados. El abogado de la defensa, Antonio Faura, reclamó la absolución.

Es la primera vez que la Fiscalía de Tortosa pide una pena de prisión por exceso de decibelios, puesto que generalmente estos casos suelen solucionarse por la vía civil o administrativa. Sin embargo, tanto la Fiscalía como la acusación coincidieron ayer en calificar de «delito contra el medio ambiente» el hecho de que durante cinco años el pub musical Unik haya sobrepasado, en reiteradas ocasiones y de forma común los fines de semana, el nivel de decibelios permitido por la normativa municipal (30 decibelios).

La defensa insistió en que sus representantes cumplieron estrictamente la normativa municipal, dado que insonorizaron el local y instalaron un limitador de sonido, y puso en duda que el exceso de decibelios registrados en el dormitorio de la casa colindante proviniera exclusivamente del pub musical, insinuando que la gente de la calle, los coches y las motos pudieran ser el motivo de todo ello. «¿Qué más podemos hacer? Hemos invertido mucho para evitar las molestias a los vecinos, hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance», manifestó Antonio Roldán. Un perito industrial contratado por la defensa presentó un informe según el cual, en la puerta principal de la casa de la vecina afectada llegaban a registrarse puntas de hasta 81 decibelios. De hecho, la defensa llegó a solicitar la suspensión del juicio porque, a su entender, se vulneró el derecho de defensa de sus representantes, al no ser avisados de la medición pericial realizada por los Mossos d'Esquadra. Una petición que la juez desestimó. Sin embargo, tanto el perito industrial de la acusación particular como los técnicos en acústica que realizaron la investigación solicitada por la Fiscalía confirmaron que en sus mediciones en el dormitorio de Leocadia Casanova se llegaron a obtener hasta 58,2 decibelios. «La música se percibía claramente con el oído», dijo el perito Santiago Aguiló. Las mediciones presentadas correspondían a diferentes años: 2000, 2001 y 2002.

Tanto Leocadia Casanova como su marido y su hijo declararon que hace cinco años que «no podemos dormir por culpa de la música». Ello ha derivado en problemas de salud de la madre y el padre. El hijo, de profesión camionero, aseguró haber dejado el trabajo por miedo a tener un accidente, dado que «casi no dormía por las noches». Tras su declaración, el caso quedó visto para sentencia.

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