Sevilla, 08/12/03 Fuensanta Coves, consejera de Medio Ambiente: «Con el ruido hemos sido permisivos y había que poner pie en pared»José Cejudo
-Es el momento de hacer balance. ¿Cuál es el suyo? -Creo que los principales problemas medioambientales que perciben los ciudadanos han tenido sus correspondientes respuestas en esta legislatura. En el ámbito local, el tema de los ruidos, en el regional los incendios, con el perfeccionamiento del dispositivo, y en el ámbito más general con las actuaciones contra el cambio climático. Pienso que ha sido un aspecto muy positivo la sintonía que habido entre la política que ha hecho la Consejería con las necesidades de los ciudadanos. Es muy importante que lo que tú has puesto en marcha coincide con la posición de los ciudadanos. -¿De qué se siente más satisfecha? -Probablemente del tema de los ruidos. Cuando llegamos a la Consejería pensamos que había que introducirse en el medio ambiente urbano, porque era donde se estaban generando los principales problemas ambientales: ruidos, residuos... y por eso elaboramos el programa Ciudad 21 que nos permitió, en colaboración con los ayuntamientos, implicarnos en cuestiones que hasta ahora no habían sido una prioridad. En general la Consejería ha venido manteniendo su política en el medio rural, pero ha introducido un elemento añadido, el del medio urbano. -¿Los ayuntamientos han tenido una cierta permisividad con el ruido? -Esa cierta permisividad de los ayuntamientos venía condicionada por las caractrerísticas climáticas de la comunidad autónoma. Cuando se empezó a hablar sobre la directiva de Europa en materia de ruidos temíamos que se fijaran unos límites que eran imposible de cumplir en Andalucía. Nuestro clima hace que durante la tarde la gente casi no salga a la calle, y prácticamente la vida activa comienza a las diez de la noche. No sólo los ayuntamientos, sino todos, incluidos los ciudadanos, hemos sido permisivos con el tema del ruido, pero llegó un momento en que había que poner pie en pared y activar políticas que garantizaran el derecho al descanso, lo cual es una prioridad importantísima. -¿Van a quedar muchos asuntos pendientes de los objetivos que se fijaron al principio de la legislatura? -Hay un tema pendiente, aunque creo que podremos concluirlo, que es la Ley General de Medio Ambiente. Estaba en el programa electoral del Partido Socialista, y es una Ley bastante complicada en su elaboración. En esta legislatura hemos hecho dos leyes íntegras por esta Consejería, la de la Flora y Fauna y la de declaración de la Isla de Alborán como paraje protegido, y una tercera compartida con la Consejería de Economía, la de Fiscalidad Ambiental, y en la que hemos participado activamente. Siendo rigurosa tengo que reconocer que la Ley General de Medio Ambiente no ha sido presentada todavía; lo haremos dentro de un tiempo en el Consejo de Gobierno para que estime la oportunidad de su traslado al Parlamento. Probablemente la actividad legislativa que hemos tenido no nos ha permitido concluir en tiempo y forma la Ley de Medio Ambiente. -¿Cuál va a ser la filosofía de la Ley General? -Es una Ley que viene a actualizar todas las directivas europeas, sobre todo con el tema de las industrias. Seguramente uno de los aspectos más destacados será lo que concierne a la directiva de Inspección y Control Integrado de la Contaminación, la IPPC. Eso va a tener una trascendencia extraordinaria en el sistema productivo andaluz. -¿Le ha supuesto a la Consejería alguna servidumbre, especialmente a la hora de tomar iniciativas, el acuerdo de gobierno suscrito entre el PSOE y Los Verdes? -Tengo que decir que no ha habido ningún conflicto con los dos directores generales de Los Verdes que han trabajado en esta Casa, y la sintonía ha sido total. Todas las semanas se celebra en la Consejería una reunión de equipo, y el director general de Educación Ambiental participa como uno más entre nosotros asumiendo las políticas que venimos haciendo, e incorporando también su propia visión de las cosas. La imagen que uno puede percibir desde fuera es que ha habido más coincidencias que desavenencias. -¿La Consejería y el Ministerio de Medio Ambiente no han podido salvarse del enfrentamiento que protagonizan la Junta y el Gobierno? -No. Esto forma parte de una estrategia general del Partido Popular en Madrid y de un Gobierno central que ya se encuentra en campaña electoral, y ha puesto de manifiesto lo peor de su esencia, que es la idea de una España cada vez más centralista, más involucionista y menos respetuosa con las competencias de las comunidades autónomas. No puedo entender cómo se puede aprovechar una Ley de Acompañamiento de los Presupuestos para abolir la doctrina del Tribunal Constitucional, que establecía la cogestión de los Parques Nacionales. Pero más grave todavía me parece la modificación que ha hecho sobre el decreto de la declaración de impacto ambiental. Esa modificación lo que viene a significar es que va a haber dos varas de medir con las actuaciones medioambientales en Andalucía. Una las que realiza el Gobierno central, y otra las que impulsan las empresas privadas y la administración ambiental, y eso es inconcebible. Y lo tercero que me concierne es la intención de llevar al Constitucional la Ley de Fiscalidad Ambiental. -Usted aplaudió el nombramiento de la actual ministra de Medio Ambiente, Elvira Rodríguez, después de criticar con dureza a su antecesor, Jaume Matas. ¿Mantiene ahora la misma opinión? -Tengo muy claro que en lo que afecta a la Consejería la directriz viene de mucho más arriba de la propia ministra. Siempre es bueno que las relaciones personales entre los representantes de las distintas administraciones sean fluidas. Entre la ministra y yo hay una buena relación personal, pero hay una directriz superior que ha explicitado que hay que quitar competencias a las comunidades autónomas, y en especial a Andalucía. -¿Puede la confrontación poner en peligro acuerdos como el de la protección del lince ibérico? -Las dos administraciones somos absolutamente conscientes de la necesidad de ese convenio, y creo que hablo también nombre de la ministro cuando digo que las dos estamos dispuestas de llevar este acuerdo hasta el final, y que la cría en cautividad tenga el éxito que todos esperamos. Sobre todo porque no es una cuestión que está residenciada en Andalucía. Las expectativas que se han creado en el Estado español superan la propia regionalización de la Comunidad autónoma, el área geográfica de Andalucía. Yo creo que ni ella ni yo debemos poner dificultades a este acuerdo. Una cosa es la política y otra trabajar por cosas que son absolutamente fundamentales.
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