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Cáceres, 30/4/3

Aquí no caben más bares

La ordenanza de protección del medio ambiente impide abrir nuevos bares o discotecas en las dos zonas declaradas saturadas: la Madrila y Plaza Mayor
J. J. GONZÁLEZ

Todo tipo de bares y cafeterías: de 508 en 2001 se pasó a 655 en el último año, 2002. Es decir 147 establecimientos nuevos, o algunos con nombres y dueños nuevos sobre locales ya abiertos.

En toda la provincia: de 3.411 en 2001 se pasó a 4.033 en 2002, es decir 620 nuevos locales.

Bares especiales o pubs: según el registro de IAE de la Cámara de Comercio había 81 en 2001 y 106 en 2002, es decir 25 más. Pero casi ninguno tenía licencia municipal de bar especial. Ahora sí, unos 50.

Aunque de poco o nada les ha servido, lo cierto es que los vecinos de las zonas tradicionales de la movida disponen de un 'escudo' protector contra cualquier intento de abrir nuevos bares y discotecas en esos enclaves ya que están clasificados legalmente como 'saturadas'. Así se recoge en un ordenanza de 1996.

El nuevo escenario del ambiente nocturno en la capital cacereña, con la aplicación estricta de los horarios de cierre, ha motivado la iniciativa de algunos empresarios en busca de locales y zonas de ocio alternativas, pero también a algunos dueños de locales de las zonas tradicionales, que pretenden convertirlos en nuevos establecimientos con horarios más generosos, en concreto cafés-concierto, que pueden cerrar a la misma hora que las discotecas, es decir a las 4.30 horas en invierno y las 5.30 en verano, durante los fines de semana. Sin embargo, se encuentran con un muro legal: la Ordenanza Municipal sobre Protección del Medio Ambiente en materia de ruidos y vibraciones. Fu aprobada por el Ayuntamiento el día 12 de diciembre de 1996 y está en vigor desde enero del siguiente año, al publicarse en el Boletín Oficial de la Provincia.

Esa ordenanza trata de poner freno a la contaminación acústica que puedan ocasionar los establecimientos destinados a actividades recreativas y de ocio, tanto bares normales, como pubs con música y discotecas así como otros establecimientos comerciales o industriales de actividades molestas.

Sin embargo, como es evidente por la sucesión de denuncias y quejas ciudadanas durante años, la declaración de zonas saturadas, legalmente «zonas ambientalmente protegidas», de poco ha servido ya que tal declaración llegó demasiado tarde, cuando prácticamente todos los locales de copas estaban abiertos. De hecho, desde el Ayuntamiento se resalta a este periódico que desde el año de la ordenanza, 1996, no se ha dado ninguna nueva licencia de apertura, tan sólo permisos para remozar o hacer algunos cambios en locales. Sí ha habido cambios de titularidad o de nombres de locales, pero siguen los mismos que antes de 1996.

De los 106 locales que pagaban el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) en 2002, la mayor parte de ellos están en la Madrila (alta o baja), la Plaza Mayor y entorno y la zona de Pizarro. En algunos de estos enclaves, es fácil contar los locales que hay para cualquier persona habituada a salir por las noches: en la parte alta de la Madrila hay 15; otros 15 en la Plaza de Albatros y otros tantos en la calle Pizarro. En total, 45, y el resto se distribuyen en la Plaza Mayor y entorno. A raíz de la polémica por los horarios se detectó que casi ninguno de ese centenar de locales tenía, en realidad, licencia de bar especial o pub sino sólo de bar normal, una situación que se ha normalizado en los últimos meses al adaptar el Ayuntamiento las licencias originales de apertura de acuerdo con la función real o categoría que desempeñaban: bar con música o bar especial. Medio centenar de ellos accedieron a la nueva categoría.

Un bar junto a otro

El problema es que durante todos los años anteriores a la ordenanza se permitió la apertura de locales en zonas concentradas y no se favoreció la dispersión. Así, fueron surgiendo bares al lado de bares, puerta con puerta en muchos casos, al margen de otras dejaciones de funciones de la administración derivadas de la falta de adaptación o insonorización de locales.

Con la ordenanza se pone fin a esa situación y se definen las zonas saturadas, con la relación exacta de las calles afectadas y los límites de las áreas definidas en mapas precisos (ver gráfico adjunto). En esas calles, según se recoge en el artículo 20, «quedará suspendida la concesión de licencias para la apertura de nuevas actividades».

Si para obtener el cambio de bar normal a bar especial en esas zonas saturadas no ha sido necesario obtener nueva licencia, sí sería obligatoria esta nueva licencia en el caso de pretender montar una discoteca o café-concierto o similares, según lo recoge expresamente el Reglamento General de Espectáculos y Actividades Recreativas, de ámbito nacional y de 1982. El motivo no es otro que la gran diferencia que debe existir entre un simple pub y una discoteca, por los niveles de ruidos y las medidas de seguridad: alturas de techos, salidas de emergencias a otra calle distinta a la entrada, medidas contra incendios, etcétera. Por ejemplo, la ordenanza de protección del medio ambiente exige a una discoteca o café-concierto y similares que tengan un aislamiento acústico para parar 105 decibelios, y a los bares especiale o pubs, 90. A los bares normales, 80. Y ningún local puede emitir a la calle más de 45 decibelios o 30 al resto del edificio. Y en este caso, la ordenanza de zona saturada cierra la puerta a nuevas licencias.

Resto de la ciudad

¿Y para el resto de la ciudad? La ordenanza de 1996 fija también distancias mínimas para establecimientos recreativos y de ocio en el conjunto de la ciudad, precisamente para evitar que nunca más se vuelva a consolidar una zona tan concentrada de locales.

Los pubs, bingos, y locales con música (entendida como la que no supera el nivel de conversación humana) no pueden estar a menos de 50 metros uno de otro. Los bares normales y los restaurantes no pueden abrir a menos de 25 metros.

Esta exigencia rige para cualquier parte o barrio de la ciudad, excepto en las zonas saturadas, donde no hay distancia que valga: sencillamente, no puede haber ningún local nuevo: ni bar normal, ni discoteca ni bingo ni café-concierto ni sala de baile, ni ninguna actividad molesta.

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