Las Palmas, 27/4/3 El Ayuntamiento instalará un 'laboratorio' en Bravo Murillo para reducir el ruidoEl Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha acotado la zona comprendida entre el barranco Guiniguada, Bravo Murillo, Primero de Mayo y Rafael Cabrera, para poner en marcha un programa piloto encaminado a reducir la contaminación acústica. Al menos, así lo ha anunciado el concejal de Limpieza y Medio Ambiente, Rafael Santana, quien indicó que está previsto que se realicen en esta zona una serie de actuaciones que irán desde el cambio de la secuencia de los semáforos hasta la utilización de pavimentos que mitiguen los ruidos. El concejal aclara que la decisión de peatonalizar las calles Villavicencio, Travieso y Torres, en el barrio de Triana, forman parte de las actuaciones de este programa piloto para disminuir el ruido. El Ayuntamiento prepara también en estos momentos un nuevo mapa de ruidos que espera tener concluido en año y medio, de cara a establecer acciones puntuales para eliminar la contaminación acústica. La calle Bravo Murillo es, junto a la avenida de Mesa y López y el barrio de Alcaravaneras, la zona con mayor contaminación acústica de la ciudad. De hecho, los niveles de ruido que soportan estas zonas, debido al elevado volumen de tráfico, superan en mucho el límite de 65 decibelios recomendado por la Unión Europea, según las conclusiones del primer mapa de ruidos elaborado hace más de dos años por encargo del Ayuntamiento. CARTOGRAFÍAEsta cartografía sonora, que fue realizada por el Departamento de Señales y Comunicaciones de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ha sido básica según Rafael Santana para empezar a trabajar en una serie de acciones encaminadas a reducir la contaminación acústica en la capital. El edil explica que el nuevo mapa de ruidos y el programa piloto que se efectuará entre Bravo Murillo y Rafael Cabrera forma parte de un proyecto financiado con 2,2 millones de euros por la UE que ha puesto en marcha el Consistorio para mejorar la calidad ambiental en la capital, entre cuyas acciones figura la reducción de la contaminación acústica que produce el tráfico. “El primer mapa que realizamos”, explica el edil, “es una foto fija muy puntual de la situación acústica de la ciudad. Se hicieron una serie de mediciones en determinadas zonas de la capital para conocer” la magnitud del problema. “Ahora, lo que pretendemos es tener un mapa de ruidos dinámico para saber con la máxima exactitud cuál es el nivel de ruidos que hay en cada zona”.
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