Granada, 21/10/2002 CUESTIÓN DE CRITERIODe nuevo el botellónENRIQUE SEIJASTERMINÓ el verano y con él las terrazas que aunque cerraban a las tantas, además de producir relativamente poco ruido y proliferar en todas las zonas de la ciudad, eran disfrutadas por personas de muy diversas edades, la mayoría de las cuales estaban de vacaciones o tenían horarios laborales algo más relajados; es decir, no impedían el descanso hasta límites insoportables, aunque imagino que habrá zonas en las que una prolongación del cierre, voces más altas de lo normal o la actuación de los gamberros provocarían las protestas de quienes tenían que madrugar. Pero lo que ha empezado ahora es muchísimo peor pues vuelven el botellón y la movida, con lo que ello trae consigo de grandes concentraciones en espacios urbanos relativamente pequeños, acumulación de basuras, circulación extraordinaria de coches, volumen altísimo de música estridente y los resultados previsibles de la abundante ingestión de alcohol, como desahogo de necesidades fisiológicas en plena vía pública, gritos desaforados, peleas y destrozo del mobiliario urbano. Parece que el Ayuntamiento granadino no está dispuesto a consentir los excesos, decisión que honra al equipo de gobierno aunque llegue con retraso, y está exigiendo, con éxito, el cierre a su hora de los establecimientos y sancionándolos en su caso o retirando coches mal aparcados para controlar, en la medida de lo humanamente posible, que no se dé práctica impunidad para cometer excesos. Yo no estoy contra el botellón y menos de que los jóvenes se diviertan. Lo estoy de que abusen de la bebida porque va contra su salud y su autocontrol, y también de disculpar que se quemen contenedores, se rompan bancos, se orine en plena calle y se convierta el lugar de diversión en un estercolero.
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