Zaragoza, 20/10/2002 La noche de los silbatosEl Casco vivió el sábado una noche atípica. A las 3.30, cerraron los bares como protesta y los clientes se echaron a la calle armados con silbatos. Algunos fueron más allá y quemaron papeleras y contenedores.PAULA FIGOLS
La noticia de la protesta ya había corrido de un garito a otro. "¿Pero cierran o no?", le preguntaba una amiga a otra levantando su voz por encima del "Torero" de Chayanne. "Dicen que sí. ¿Y qué hacemos?". De momento, seguir bailando. "Es una tontería cerrar a las 3.30, porque la gente empieza a llegar aquí a las 2 y no está acostumbrada a irse tan pronto. Es incomprensible. No pueden obligarnos a cambiar la manera de disfrutar del ocio", apuntaba el pinchadiscos tras su cabina, esperando una señal de su jefe. Realidad contra legalidadEste bar y muchos otros de la zona acumulan varias multas en los últimos meses, de hasta 1.800 euros, por incumplir el horario de cierre. Pese a lo que diga la ley -de 1977-, en un sábado normal los locales permanecen abiertos hasta más allá de las seis de la mañana. Los dueños de los bares denuncian que la legalidad no se ajusta a la realidad. El reloj pasaba ya de las 3.30, la hora de cierre según la normativa y el momento elegido por los bares para iniciar su protesta. "Una canción más y esto se acaba. Di algo", le animaba un responsable del local al "pincha". Silencio. Luces. Y el DJ cogió el micrófono: "Como ya sabréis, esta noche cerramos todos y vamos a la calle. Cuanta más caña metamos, mejor", . Y ahí empezó la "otra" noche, la de las barras vacías y las calles calientes. En la puerta de los locales se repartían montones de silbatos y petardos a los clientes. Y éstos, solidarios con los bares y molestos con una normativa que no se ajusta a sus deseos, se lanzaron a la calle. "Me parece muy mal que quieran cerrar a las 3.30 todos los sábados. Hoy he salido de mi casa a las 12 y casi no me ha dado tiempo de disfrutar de la juerga", se quejaba José Manuel, 29 años. Los bares escupían gente cubata en mano y la plaza del Justicia y aledaños se convirtieron en una colectiva pitada de varios centenares de personas. "Esto está fatal. Los vecinos tienen que ser un poco tolerantes, sólo son dos días a la semana. Somos jóvenes y, si no salimos ahora, ¿cuándo vamos a salir?", resumía María -18 años, camiseta de Superman- el sentir de su grupo de amigos. "Las tres es muy pronto. Un sábado normal acabamos desayunando y luego llegamos a casa cerca de las nueve", añadía. Pitadas, petardos y fuegoSobre las 4.30, el ambiente se fue calentando, con más pitidos, petardos, insultos al alcalde y olor a quemado. En la calle de El Temple ardieron dos contenedores y en la plaza del Justicia, casi todas las papeleras. Otros clientes-manifestantes la emprendieron a patadas con contenedores de la calle de Alfonso I. Sin Policía a la vista. Los rumores llegaban entre pitada y pitada: "Dicen que en otras zonas están interviniendo los antidisturbios". En el Casco, se apagaron los fuegos pero las quejas continuaron hasta las cinco de la mañana. Poco a poco, los manifestantes se fueron dispersando hacia otros sectores, en busca de un bar abierto. El paseo de Echegaray era un ir y venir de gente, rastreando un lugar donde tomarse una copa. "Como el Náutico también esté cerrado, me tiro al Ebro", apuntaba Juan, 25 años. No tuvo mucha suerte y se marchó con su silbato a buscar la última.
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