Sevilla, 02/10/2002 EXCESOS ACÚSTICOSLos enemigos del ruidoLos afectados por la contaminación acústica piden a la Delegación de Medio Ambiente que mejore los canales para atender sus quejasJ. ALBERTO FERNÁNDEZEl ruido se está convirtiendo poco a poco en uno de los grandes problemas de los sevillanos. Los principales centros de ocio y tráfico de la ciudad se han convertido en verdaderas pesadillas en las noches de los fines de semana para los vecinos, sobre todo para los residentes de los distritos de Casco Antiguo y Triana-Los Remedios, que poseen la mayoría de las zonas acústicamente saturadas de la ciudad. Para tratar sobre estos problemas, a menudo considerados como menores pero que afectan seriamente a la convivencia diaria de los ciudadanos, un grupo de expertos procedentes de los diferentes sectores implicados se han reunido en el Forum Acusticum 2002, que se ha celebrado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Según Pedro Flores, representante de Imasec, una empresa especializada en mediciones de ruido, el verdadero problema de la contaminación acústica se encuentra precisamente en este paso. “Un trabajo inadecuado puede generar graves problemas económicos”, advierte. Sin embargo, Joaquín Herrera, vicepresidente de la Asociación de Juristas contra el Ruido, no cree que la cuestión quede zanjada con la falta de conocimientos. “Es muy fácil medir a dos metros del altavoz en vez de a la distancia que se establece”, señala Herrera, que comprende que los vecinos se quejen constantemente de locales que incumplen la legislación al respecto. El representante de los afectados por el ruido cree también que “si la Policía Local fuera cada cierto tiempo a las discotecas para comprobar que cumplen las normas se avanzaría mucho”. No obstante, de este modo no se solucionaría, a su juicio, el problema de fondo: las trabas administrativas. “Para tramitar una denuncia sobre un local que utiliza veladores que no están permitidos tenemos que ir a la Delegación de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Sevilla, que a su vez nos manda a la Gerencia de Urbanismo, de allí al Defensor del Pueblo y terminamos ante la misma Junta de Andalucía”, denuncia Herrera, quien además recuerda que, mientras tanto, “tenemos que seguir sin dormir porque se practica una política de hechos consumados”. La otra gran amenaza que impide tener que soportar un nivel de ruidos normal es la planificación urbanística, que se realiza muchas veces sin tener en cuenta el criterio de sostenibilidad acústica. Teófilo Zamarreño, profesor titular de la Escuerla Superior de Arquitectura, advierte que “en la planificación del territorio existen multitud de presiones económicas”. Por su parte, Herrera acusa al Consistorio sevillano de no tener en cuenta a la hora de conceder licencias los efectos acumulativos del ruido, ya que “cuando se aprueba un proyecto no se miran las actividades de al lado”, ni tampoco los indirectos, porque tampoco se prevé la cantidad de nuevo tráfico que puede generar. “La Delegación municipal de Medio Ambiente es, desgraciadamente, más de Actividades que de Medio Ambiente”, sostiene el representante de los afectados por los ruidos, que cree que “si tuvieran en cuenta el medio ambiente, las alegaciones que se hacen a través de ella tendrían mejor trato”. Aún así, Herrera matiza que “hay interés por parte del Ayuntamiento aunque a veces da licencias para coger el dinero del IAE y no tiene un control sobre lo que puede afectar a los vecinos”.
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