Santiago, 31/5/2002 El ruido nocturno en Santiago no podrá superar el 'umbral del sueño'LA NUEVA NORMATIVA APROBADA AYER, AUNQUE SE CIÑE ESPECÍFICAMENTE A LOS ESTABLECIMIENTOS DE COPAS, LLEVARÁ AL AYUNTAMIENTO A ENDURECER E INTENSIFICAR LA 'PRESIÓN' Y LAS SANCIONES CONTRA LOS QUE MONTEN ESCÁNDALOS
"En Suecia te cogen orinando contra un árbol y es un delito. Aquí en España casi es una broma'', ironizaba ayer el alcalde en conversación con este periódico. Muestra de esta impotencia son las "decenas de denuncias'' que cada año el Ayuntamiento tramita por montar ruido en las calles, pero que acaban dos años después con una falta administrativa de 60 o 70 euros. Se reproduce, pues, "el mismo problema que tenemos con las pintadas''. A pesar de este problema legal y de que Bugallo insiste en que la Policía Local no tiene competencias en esta materia de los ruidos en las calles, el alcalde se comprometió ayer explícitamente a multiplicar el esfuerzo para incrementar el control y el número de denuncias a los que monten escándalo en la calle por las noches. En todo caso, "que conste que hacemos un enorme esfuerzo en la prestación de este servicio''. Como ejemplos gráficos, el regidor propone que cualquier interesado cuente el número de patrullas que se encuentra en una noche de movida de la Policía Local, de la Nacional y de la Autonómica. En realidad, lo que Sánchez Bugallo expresa con la comparativa de Suecia, al igual que ocurre en Alemania y otros países de Europa, es la diferencia entre un delito y una falta administrativa. Montar escándalo por la noche es en España "una falta administrativa'' que, si se tiene la paciencia suficiente y tiempo para denunciar, acaba en una suave multa que no supera los 90 euros. Algo que explicó que también sucedía con el caso de los locales, "porque en muchas ocasiones, cuando por fin se resuelve la denuncia en los tribunales, el local ha cambiado de nombre y de dueño, y la sanción, cuando se puede imponer, es mínima''. Con todo, afirmó que la modificación de la ordenanza permitirá actuar con mayor eficacia en lo que se refiere a las condiciones de estos establecimientos de hostelería nocturna. En este sentido, señaló que la nueva normativa está "muy bien motivada, porque sabemos que se presentarán recursos contra ella''. Por último, explicó que en lo que se refiere a los problemas en la calle, el Ayuntamiento deberá esperar a la aprobación de la Ley del Botellón para acomodarse a ella y tomar las medidas oportunas "bajo su amparo''. EL NUEVO REGLAMENTO BAJA EN DIEZ PUNTOS LOS LÍMITES ACÚSTICOS 'LEGALES' Y PROHIBE ABRIR MÁS PUBS EN DIEZ VÍASEl ruido nocturno en la calle no podrá superar los 45 decibelios, que marcan el 'umbral del sueño'Las normas antirruido aprobadas ayer por el Pleno trazan un mapa sonoro de la ciudad, delimitando por primera vez los niveles de decibelios máximos en función del área del municipio en el que se desarrolle la posible actividad molesta. Las restricciones mayores serán en las proximidades de los campus, la finca Vista Alegre y de suelos sanitarios, donde no se podrá sobrepasar los 45 decibelios durante el día y los 35 a partir de las 10 de la noche. También prohíbe la apertura de nuevos locales nocturnos en diez calles del entorno de A Quintana y la plaza Roja.C. IglesiasEn Rúa Nova de Abaixo, Santiago del Estero, República Arxentina, Alfredo Brañas, San Paio, Entremuros, A Conga, Xelmírez, Vía Sacra y la rúa da Troia se acabaron las licencias para nuevos locales nocturnos. En las modificaciones de la ordenanza antirruidos aprobadas ayer por el Pleno se incluía la declaración de estas diez vías como zonas saturadas. Es una de las principales novedades con las que contará la ordenanza, aunque no la única. Por primera vez también se traza un mapa sonoro de la ciudad para determinar áreas de alta, moderada y baja sensibilidad acústica, estableciendo límites de decibelios para cada una. Las zonas residenciales de la ciudad no podrán superar los 55 decibelios durante el día y los 45 a partir de las 22.00 horas, el límite de sonido que garantiza un sueño plácido reposado, según los expertos. En el entorno de hospitales y zonas universitarias, las áreas consideradas más sensibles en la ordenanza, el máximo es de 45 decibelios de día y 35 de noche. En áreas no pobladas como la Ciudad de la Cultura o el Monte del Gozo el nivel máximo tolerado sube hasta los 70 decibelios de día y los 45 por la noche. Sin embargo, los umbrales establecidos por la ordenanza chocan con la realidad cotidiana en Compostela. Según el estudio de ruidos realizado para Raxoi por una consultora, en el casco urbano se supera como media los 65 decibelios, una barrera a partir de la cual el sonido provoca trastornos, según los expertos. La noche de los fines de semana, en puntos como Santiago del Estero o San Paio, se llegan a rebasar los 80 decibelios.
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