Santiago, 25/05/2002
Hasta dos mil jóvenes acuden a botellones en calles y plazas en las noches de copasEL CONSUMO DE ALCOHOL EN ESPACIOS PÚBLICOS LLEGA INCLUSO A LAS INMEDIACIONES DE LA RESIDENCIA OFICIAL DEL PRESIDENTELa Policía Local ha llegado a cifrar en dos mil personas el 'público' de los botellones que se celebran en espacios públicos en las noches destacadas de 'movida', aquéllas que coinciden en vísperas de festivos o puentes. Este fenómeno, que ya se detecta hace mucho tiempo en zonas como las escalinatas que comunican la Alameda con el Campus Sur de la Universidad o los cercanos bajos de la rúa Rosalía de Castro, se extiende ahora a otras plazas y parques de la capital gallega, como el jardín de Galeras, a pocos metros de la residencia del presidente de la Xunta.Según los datos facilitados en su día a este periódico por el concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento compostelano, Carlos Nieves, el número de jóvenes que llega a participar en las noches de movida previas a festivos o puentes alcanza los dos mil. La actual reforma de las ordenanzas municipales relacionadas con la contaminación acústica no entrará en estas prácticas ya que, según han explicado los miembros del equipo de gobierno, su objeto es regular el ruido que provocan los locales, y no el que se produce en espacios públicos. Los botellones se concentran en su mayor parte en el parque de la Alameda, en la zona de las escalinatas que comunican esta zona verde con el Campus Sur de la Universidad. Sus fiestas dejan marcas visibles en el parque, con acumulación de basura —botellas, vasos de plástico, bolsas y vomitonas— e incluso han llegado a producirse en ocasiones destrozos en el mobiliario y en los bancos de piedra o las barandillas de las escaleras. Pero además de esta área clásica para los botellones en la capital gallega, los bajos de los inmuebles ubicados entre las calles Rosalía de Castro y Feáns, dentro de la urbanización conocida popularmente como el antiguo asilo, se han convertido en los últimos tiempos en un nuevo punto de reunión para este tipo de fiestas juveniles, provocando la indignación de los vecinos por las molestias que suponen. Los portales de estos edificios, cubiertos con soportales, resultan cómodos para los jóvenes que se reúnen para beber en la calle en días lluviosos. Otras zonas, aún más céntricas, sufren igualmente los efectos de la moda extendida hace ya años de celebrar reuniones nocturnas en espacios públicos para consumir bebidas alcohólicas. Así, la plaza de la Constitución, detrás de la sede del Parlamento Gallego, en las inmediaciones de la rúa do Hórreo, se ha convertido en otra zona de botellón. Ahora, la moda se ha extendido incluso a la zona de Galeras. Las pistas deportivas del parque que cierran la Finca do Espiño y los terrenos pertenecientes a la vivienda oficial del presidente del Gobierno gallego concentran con relativa frencuencia a varias decenas de jóvenes en las noches de los jueves y los viernes, según han indicado a este periódico vecinos de la zona.
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