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Santiago, 25/05/2002

ORDENANZA

Las modificaciones que se aprobarán en la ordenanza de ruidos tienen por objetivo adaptar la normativa a los cambios introducidos en la legislación autonómica con la entrada en vigor de la Ley de 1997 de Protección contra la contaminación acústica y el Decreto de 1999 que la desarrolla.

La principal novedad es que se establecen áreas con limitación de ruidos. Hasta ahora, con carácter general, no se podía sobrepasar de día en áreas externas los 65 decibelios y los 45-55 por la noche.

Zonas de alta sensibilidad acústica. Campus, Finca Vista Alegre y suelos sanitarios. El ruido aéreo no podrá superar los 45 decibelios de día y los 35 en horario nocturno.

Moderada sensibilidad acústica. Territorio municipal en general. El límite es de 55 decibelios de día y 45 por la noche.

Baja sensibilidad acústica. Ciudad de la Cultura, Complejo Monte del Gozo. El máximo es 70 decibelios durante el día y 55 por la noche.

Zona de servidumbre. Aeropuerto, suelos industriales y ferroviarios: 75 decibelios de día y 65 por la noche.

El nivel máximo de percepción interna oscila entre los 25 y los 40 decibelios en función de la zona y la hora.

Placas. Todos los locales tendrá un placa en la puerta donde se especificará número de licencia y categoría además de aforo y nivel de emisión interna permitidos.

Gases y ventilación no podrán salir directamente a patios de luces.

Hasta dos mil jóvenes acuden a botellones en calles y plazas en las noches de copas

EL CONSUMO DE ALCOHOL EN ESPACIOS PÚBLICOS LLEGA INCLUSO A LAS INMEDIACIONES DE LA RESIDENCIA OFICIAL DEL PRESIDENTE
La Policía Local ha llegado a cifrar en dos mil personas el 'público' de los botellones que se celebran en espacios públicos en las noches destacadas de 'movida', aquéllas que coinciden en vísperas de festivos o puentes. Este fenómeno, que ya se detecta hace mucho tiempo en zonas como las escalinatas que comunican la Alameda con el Campus Sur de la Universidad o los cercanos bajos de la rúa Rosalía de Castro, se extiende ahora a otras plazas y parques de la capital gallega, como el jardín de Galeras, a pocos metros de la residencia del presidente de la Xunta.

Según los datos facilitados en su día a este periódico por el concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento compostelano, Carlos Nieves, el número de jóvenes que llega a participar en las noches de movida previas a festivos o puentes alcanza los dos mil. La actual reforma de las ordenanzas municipales relacionadas con la contaminación acústica no entrará en estas prácticas ya que, según han explicado los miembros del equipo de gobierno, su objeto es regular el ruido que provocan los locales, y no el que se produce en espacios públicos.

Los botellones se concentran en su mayor parte en el parque de la Alameda, en la zona de las escalinatas que comunican esta zona verde con el Campus Sur de la Universidad. Sus fiestas dejan marcas visibles en el parque, con acumulación de basura —botellas, vasos de plástico, bolsas y vomitonas— e incluso han llegado a producirse en ocasiones destrozos en el mobiliario y en los bancos de piedra o las barandillas de las escaleras.

Pero además de esta área clásica para los botellones en la capital gallega, los bajos de los inmuebles ubicados entre las calles Rosalía de Castro y Feáns, dentro de la urbanización conocida popularmente como el antiguo asilo, se han convertido en los últimos tiempos en un nuevo punto de reunión para este tipo de fiestas juveniles, provocando la indignación de los vecinos por las molestias que suponen. Los portales de estos edificios, cubiertos con soportales, resultan cómodos para los jóvenes que se reúnen para beber en la calle en días lluviosos.

Otras zonas, aún más céntricas, sufren igualmente los efectos de la moda extendida hace ya años de celebrar reuniones nocturnas en espacios públicos para consumir bebidas alcohólicas. Así, la plaza de la Constitución, detrás de la sede del Parlamento Gallego, en las inmediaciones de la rúa do Hórreo, se ha convertido en otra zona de botellón.

Ahora, la moda se ha extendido incluso a la zona de Galeras. Las pistas deportivas del parque que cierran la Finca do Espiño y los terrenos pertenecientes a la vivienda oficial del presidente del Gobierno gallego concentran con relativa frencuencia a varias decenas de jóvenes en las noches de los jueves y los viernes, según han indicado a este periódico vecinos de la zona.

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