Cáceres, 11/5/2002 Las denuncias por vender alcohol a menores se duplican en ExtremaduraEn Cáceres han cerrado ya dos tiendas de botellones por el cerco a la venta de alcoholLa Federación Empresarial respeta la prohibición, pero cree que va contra la libertad de mercadoJ. J. GONZÁLEZ
No ha hecho falta ni siquiera que la nueva Ley de Comercio entre en vigor. El cerco venía de antes y ya ha tenido sus primeras consecuencias en la ciudad de Cáceres: dos tiendas del botellón, ubicadas en las inmediaciones de la Plaza Mayor, han cerrado. Su negocio se basaba fundamentalmente en la venta de bebidas alcohólicas y desde el pasado mes de enero se vigilaba con rigor la aplicación del decreto de horarios de la Junta, donde ya estaba prohibido la venta de esta mercancía entre las 10 de la noche y las 7 de la mañana. Esta prohibición, pues, no es nueva. Está en vigor desde el año 2000 y desde entonces se han puesto multas a muchas tiendas de este tipo en la región.
En una esquina de la Plaza Mayor, en la calle General Ezponda, había una tienda de conveniencia, donde se vendían golosinas y todo tipo de bebidas alcohólicas, incluso las típicas bolsas del botellón: ginebra, whisky, ron y coca-cola o fanta, además de hielo y vasos de plástico. Pues bien, desde hace varias semanas está cerrada, al igual que otra de las inmediaciones. El cerco legal contra la venta de alcohol a partir de las 22 horas ha acabado con ellas. En las inmediaciones de la 'meca' del botellón cacereño, es decir de la Plaza Mayor, existen otras tiendas, que aún permanecen abiertas, como 'El Puntazo', ya que su actividad se basa también en otros productos, como el pan, huevos, leche, dulcería y otros alimentos. La prohibición de vender alcohol entre las 10 de la noche y las 7 de la mañana no es una novedad de la Ley de Comercio. Ya regí desde el año 2000, a través de los decretos de horarios comerciales que publica la Consejería de Economía. Estaba vigente, pues, en el año 2000, en 2001 y ahora mismo, aunque la novedad es que pasará a tener rango de ley y de manera permanente. De hecho, en este tiempo han sido muchas multas las que se han impuesto a las típicas tiendas de conveniencia en las ciudades extremeñas. En el caso de Cáceres capital, la novedad llegó el pasado mes de enero, con la aplicación rigurosa de esta prohibición y el celo puesto por la Policía Local, como una medida más del Plan de Seguridad municipal puesto en marcha por el Ayuntamiento cacereño como estrategia para poner cerco al botellón. Tiendas de conveniencia, gasolineras y algunos bares que vendían bebidas por litros para consumir fuera del local han sido multadas desde enero y la consecuencia ha sido clara: dos comercios de este tipo han cerrado. El secretario de la Federación Empresarial Cacereña, Pedro Rosado, recordó ayer que la prohibición de vender bebidas alcohólicas en estaciones de servicio y tiendas de conveniencia ya existe en Extremadura desde el año 2000. «Ya está prohibido y se imponen sanciones». Rosado asegura que estas prohibiciones «van en contra de la libertad de mercado; podíamos haber recurrido los decretos, pero no lo hemos hecho, y ahora la prohibición se ha convertido en Ley». En su opinión, esta medida por sí sola «no erradica el botellón», fenómeno hacia el que va principalmente dirigida la prohibición. «Sólo hay que ver las bolsas que quedan en el suelo después de un botellón para comprobar que donde se compra la mayoría de la bebida no es en las tiendas de conveniencia, que pueden aportar el 10 ó el 15% como mucho, sino en las grandes superficies». «Estamos en contra del botellón, pero entendemos que para erradicarlo de manera efectiva se necesita de otras medidas», subrayó. El encargado de otra tienda de conveniencia de Cáceres afirma que desde el 'cerco' aplicado con rigor desde enero sus ventas han caído un 50%. Como tiene otros productos dice «defenderse», pero ironiza: «no vamos a poder vender ni Mon Cherie porque tiene alcohol».
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