Granada, 7/5/2002 El Ayuntamiento critica el vandalismo y la guarrería en las calles durante la Cruz
Juan Enrique Gómez
La edición 2002 de la fiesta de la Cruz no ha sido todo lo positiva que hubiesen deseado los responsables de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Granada. El concejal delegado de este área criticaba ayer a los granadinos por haber mantenido una actitud cargada de incivismo y de falta total de limpieza durante los dos días que ha durado la fiesta en las calles. «La fiesta es para vivirla en vía pública, pero no se puede confundir la alegría y la diversión con el incivismo, el vandalismo generalizado y la guarrería», dice el concejal que llegó a ver, impotente, como los muchos contenedores colocados en los sitios de mayor concentración eran volcados y utilizados como barras improvisadas para colocar botellas, vasos y las bolsas del 'botellón'.
La nocheEn la madrugada del día 2 se recogieron 40 toneladas y en la del día 4, fin de fiesta, 63 toneladas de basuras. «Las calles de la ciudad, sobre todo el centro, se convirtieron en una alfombra de desperdicios. Todo era un gran 'botellón'», sin contar, como él mismo dice, los restos de orines y excrementos que aún huelen en algunos lugares y que necesitarán un enorme sobreesfuerzo para eliminarlos. Parece, para el concejal de Medio Ambiente, que los ciudadanos se han olvidado de que la ciudad es de todos.Los espacios más afectados por el incivismo y la suciedad generalizada, fueron el Campo del Príncipe y la plazas de la Universidad, Gracia y Pasiegas. Aunque los servicios de limpieza actuaron desde las 05,00 horas de la madrugada y hasta las 08,00 horas, retirando las basuras, los propietarios de las casetas y barras no han cumplido correctamente con su cometido al no retirar de la vía pública los residuos que habían quedado bajo sus instalaciones. Garzón denuncia el comportamiento de los ciudadanos que no han llegado a entender que las calles son una extensión de sus propias casas y deben tratarlas igual que harían con su salón o su dormitorio. «Existe una enorme irresponsabilidad y desprecio para con lo público. No se tienen en cuenta las más mínimas normas de higiene y seguridad porque ya vendrá alguien a arreglarlo después». Inagra había colocado en las calles un operativo especial en prevención de problemas de higiene, pero las previsiones fueron desbordadas con creces. El operativo costó 21.000 euros, además de lo que cuesta día a día el servicio de limpieza de la ciudad, que supone la cantidad más alta de la totalidad del presupuesto de la capital en todo el año. Garzón hace un llamamiento a la limpieza y a la higiene ya que, desgraciadamente, las campañas de concienciación 'Granada Limpia', que ahora están en marcha no parecen estar dando el resultado apetecido. Con todo, a la mañana siguiente de la última noche de las Cruces el 'ejército' de operarios de Inagra había eliminado de las calles casi todo el rastro de la fiesta.
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