Pontevedra, 9/6/2002 Tres vecinas del casco viejo se encierran en el concello en protesta por el ruido de la "movida"
A. PEREIRATres vecinas de la zona monumental, miembros de la asociación de vecinos San Bartolomé, permanecen desde la mañana de ayer encerradas en el concello para protestar por el ruido de la movida nocturna del fin de semana.Están a la espera de que el alcalde, Miguel Fernández Lores, las reciba para exponerles las medidas que adoptará el concello para solucionar esta situación que impide el descanso de los vecinos. Su protesta comenzó a las once de la mañana con la entrega de 13 denuncias en contra de varios locales de copas situados en las calles Eduardo Pondal, Palamios, San Sebastián, Arco, San Julián, Marqués de Aranda, plaza de O Teucro, Flórez, plaza de Méndez Núñez y Padre Luis. Las denuncias que fueron presentadas en el registro del concello las entregaron 13 afectados por las molestias de la movida del fin de semana. Las vecinas decidieron encerrarse en el concello hasta ser recibidas por el alcalde para entregarle un escrito en el que demandan que se revisen los casos que acababan de denunciar y que el concello haga cumplir la ordenanza de ruidos a los locales de copas que les impiden descansar durante los fines de semana. Reclaman a Fernández Lores que convoque la Junta Local de Seguridad Ciudadana para adoptar medidas contundentes que aminoren los efectos de la movida del fin de semana. También reclaman que la Policía Local y la Nacional coordinen sus actuaciones para ser más efectivas. Manta, café, libros y mucha pacienciaEl encierro está encabezado por Mariluz Fernández, presidente de la asociación de vecinos San Bartolomé, junto a otros dos miembros de este colectivo.Un termo con café, una manta para escapar del frío, libros para matar el aburrimiento y las horas sin conversación, bocadillos para los momentos de hambre, y mucha paciencia es lo que se han armado las encerradas para esperar "el tiempo que sea necesario" hasta ser recibidas por el alcalde. Conseguir entrar en el concello en la mañana de ayer ya resultó una tarea bastante difícil para las afectadas. Después de tener un pequeño cruce de palabras con los policías locales que custodian la entrada al concello, Mariluz Fernández logró colarse entre las piernas de un agente y acceder al interior. A pesar de que la relación comenzó mal, las encerradas aseguraron que el trato de los agentes de la Policía Local es exquisito desde aquel momento.
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