Barcelona, 19/07/2002 Ciutat Vella cierra once terrazas en dos días por ruido y ocupación excesivaEn la Ribera, unos cien clientes y amigos de un bar sancionado desafiaron el cierre sacando anoche las mesas y sillas a la calle.
Once locales expedientados en sólo dos días. Y hay más en la lista. El distrito de Ciutat Vella ha emprendido una ofensiva de control de las terrazas de bares nocturnos y restaurantes y ha obligado desde el miércoles a cerrar casi una docena de ellos en todo el distrito. Exceso de ruido, incumplimiento de horarios, ocupación excesiva de espacio público y deficiencias en los sistemas de extracción de humos son algunas de las razones que alegaron ayer en el distrito que dirige Katy Carreras para ejecutar la retirada de terrazas. En los últimos dos días los técnicos han actuado en once establecimientos de la Rambla, el paseo Colom, el paseo Joan de Borbó, en el Pla de Palau y en la plaza Comercial de la Ribera, donde ayer hubo momentos tensos entre los dueños del bar El Rosal -uno de los afectados- y agentes de la Guardia Urbana. La semana que viene -el martes, seguramente- la lista se completará con un nuevo local situado en la plaza Reial, cuyo nombre no ha trascendido. Anoche, el gerente del distrito de Ciutat Vella, Josep Maria Luccheti, afirmó tajantemente a este diario que "los establecimientos sancionados no pueden alegar desconocimiento, les habíamos advertido con anterioridad". "No se les va a renovar la licencia y si hacen amago de poner de nuevo las terrazas en la calle, regresaremos y las volveremos a retirar", apostilló. En las últimas semanas, el distrito ha recibido numerosas críticas por su supuesta dejadez en el control de los bares y su política de concesión de licencias. Esas quejas han influido en una decisión que ayer estaba en boca de toda la Ribera. El barrio está dividido entre el exceso de ruido de los bares y el futuro incierto de algunos de estos locales tras la sanción. La denegación de una nueva licencia para la terraza del bar El Rosal movilizó a un centenar de personas que, en solidaridad con los dueños, y desafiando la orden administrativa, sacaron mesas y sillas por la noche. La abogada de los propietarios, Carolina Cendrós, denunció "una indefensión tremenda" y que la actuación municipal "no se ajusta a derecho": "Aún desconocemos por qué no nos han dejado renovar la licencia, el cierre no está justificado, los horarios se cumplen", aseguró.
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