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Barcelona, 12/07/2002
FELIP VIVANCO

Precintados por ruidosos dos bares musicales del Eixample

Las últimas denuncias llevan todas la misma coletilla: "Nuestra tortura dura más de dos años". Y de algo parecen haber servido. Las continuas quejas de los 50 vecinos que viven en las fincas 71-75 de la calle Casanova, en el Eixample, han logrado que el distrito precinte dos bares musicales situados en el mismo tramo de calle "por ejercer una actividad no acorde con la licencia concedida". Hace unos días, los inspectores municipales sellaron los locales Zeltas y Medusa -separados por unos cinco metros- con licencia de bar pero que, en la práctica, funcionaban como discotecas, según informó un portavoz municipal.

Lejos de cantar victoria, los vecinos denunciaron ayer a este diario que horas después del precinto, los responsables del primero de los locales reabrieron por su cuenta el local al público. A primera hora de la mañana de ayer, ninguno de los dos bares musicales mostraba ni rastro de la actuación de la Guardia Urbana. Es más, en la entrada de uno de ellos (Medusa) se acumulaban cajas de material de reformas, aparentando que no iban a abrir en unos días. "Si el precinto se ha roto -aseguraron ayer desde el distrito del Eixample- se aplicará de nuevo la medida. En realidad, no era la primera ocasión que la llevamos a cabo. Hace un año, ya actuamos sobre los equipos de música."

Ferran Companys, presidente de una de las comunidades de inquilinos afectados, cree que "el caso está muy claro: estos locales tenían un permiso de bar en el que no podían superar los 65 decibelios, cuando nuestras casas retumbaban toda la noche. Yo -añade- vivo en un primero; el vecino del entresuelo ya ni cuento". Los inquilinos de la finca denuncian que los locales no están insonorizados y que por la mañana las aceras están llenas de folletos y porquería. La concesión de licencia a un tercer bar en la misma finca crispó inicialmente los ánimos, pero los vecinos reconocen que "hasta el momento" no tienen ninguna queja.

La clausura de los bares coincide con la sentencia judicial que ha dictaminado esta misma semana el cierre definitivo de un bar de Marià Cubí por exceso de ruidos y olores.

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