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Madrid, 09/07/2002
ELENA MOHÍNO

La Policía Municipal efectuó dos mil actuaciones en Centro contra el «botellón»

La campaña emprendida por la Policía Municipal para poner coto al «botellón» ha ahuyentado a los 7.500 jóvenes que se concentraban en las calles de Centro cada fin de semana. Plazas como las de Barceló y Dos de Mayo han recuperado una calma nocturna de la que no gozaban desde hace años. En total, se han llevado a cabo unas dos mil actuaciones en los últimos cinco meses.

Ni rastro de las oleadas de jóvenes que cada fin de semana sembraban las calles de Madrid de cascotes de cristal, vasos de plástico y basura, en una ruidosa e insalubre «invasión» de plazas y portales que condujo a los vecinos a los límites de su paciencia. Ese era uno de los objetivos marcado por la Policía cuando en febrero inició la campaña «antibotellón», un despliegue de agentes en las zonas más «diezmadas» por las reuniones de jóvenes en torno a una botella.

Y los primeros cinco meses del operativo arrojan un balance alentador, sobre todo en el Centro, el «campo de batalla» preferido por la acumulación de bares de copas y discotecas.En total, tras las «cruzadas» nocturnas 13 personas fueron detenidas. En cinco meses se efectuaron casi dos millares de intervenciones.

A principios de año, en las plazas de Barceló y el Dos de Mayo, las más castigadas, se aglomeraban cada viernes y sábado por la noche la friolera de unos 3.000 jóvenes en cada una, y en las de San Ildefonso, Santa Bárbara, las Salesas y la Villa de París, otro millar y medio en total. Es decir, 7.500 jóvenes apurando el último trago en plena calle y hasta altas horas de la madrugada. Ahora, los agentes que las «guardan» a esas horas para impedir estos «botellones» multitudinarios les han devuelto una imagen casi desértica.

Pequeños grupos dispersos

Y los datos confirman que el dispositivo no ha dado lugar a un mero trasiego de la marabunta de jóvenes de estas plazas a otras de la capital, lo que supondría simplemente trasladar el problema y no cerrarlo. Si bien es cierto que decenas de jóvenes no se han resistido a abandonar lo que consideran una forma de ocio barata y «amigable», y que los callejones más resguardados acogen a pequeños grupos, el fenómeno del «botellón» también está remitiendo en Chamberí, Moncloa y la avenida del Brasil.

Así, en el parque de Andrés Mellado o en la calle de Fernando el Católico, donde también existen multitud de bares frecuentados por adolescentes, las concentraciones han pasado a ser transitorias y puntuales. Por otro lado, la Policía es consciente de que la zona del Mirador de Moncloa se convierte cada fin de semana en sede de encuentros de diferentes «tribus urbanas», con los posibles conflictos que ello puede acarrear por rivalidades, por lo que también incluyó esta «parada» en su recorrido nocturno. No obstante, en este punto la protesta vecinal por ruidos y basura es mucho menor, pues no existen bloques de viviendas tan cercanos como en el centro y porque la muchedumbre no sobrepasa los dos centenares de jóvenes.

En cuanto a los parques del entorno de Azca y el paseo de la Castellana, en los que solían dispersarse un centenar de personas, la Policía Municipal constata que el consumo de alcohol está actualmente en descenso.

Además de erradicar el «botellón», el dispositivo tenía otros fines evidentes, consecuencias más o menos indirectas del fenómeno. Uno es el control para que no se venda alcohol a menores. En estos cinco meses, se han levantado 35 actas a locales por esta causa, tras 154 inspecciones.

Droga e indecoro

Otro propósito es evitar que estos jóvenes conduzcan sus coches después de una noche de «botellón». En este sentido, se realizaron 935 pruebas de alcoholemia y se interpusieron 498 denuncias por infracciones en cuanto a la circulación. Los agentes retiraron 44 vehículos.

Respecto al tráfico de estupefacientes, la Policía Municipal realizó 25 intervenciones por drogas, y 11 por posesión de armas, con especial incidencia de las blancas. Acudió a disolver 34 reyertas en la vía pública y prestó auxilio a 34 personas.

Por ruidos y actos indecorosos, la principal queja vecinal junto con la acumulación de desechos, el Cuerpo municipal fue requerido 28 veces por conductas poco recatadas en la vía pública, y en 60 ocasiones por las molestias por alborotos.

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