Granada, 2/7/2002 El verano y las motosSr. Director de IDEAL: Comienza el estío y la gente, la buena ciudadanía, se pone en guardia sobre lo que ya se le avecina sin haberlo solicitado, un enjambre motorizado que hará las delicias de los más jóvenes, y las protestas de los mayores, sobre todo de los enfermos y de los que tengan obligaciones laborales. No debemos olvidar que la sociedad de consumo nos está sumergiendo en sus desagradables tentáculos, nos está bombardeando sin ninguna piedad, compramos lo que nos indican en los medios de comunicación, sobre todo en TV, y nosotros, sin menoscabo de nuestra inteligencia, no nos atrevemos a renunciar a lo que hace mella en nuestra mente, y haciendo de borregos ilustrados, incorporamos a nuestra 'despensa' aquellos mensajes que, en forma de realidades auténticas, nos hacen disminuir más y más nuestra ya debilitada autoridad. Como padres 'buenos' y formadores que somos, les prometemos a nuestros hijos que si aprueban el curso les compraremos la moto. Después, cuando comprobamos que sus estudios no van como deseáramos, lo dejamos si suspenden nada más que una, y así hasta tres y cuatro suspensos, e incluso más, aunque suspendan el curso, nos han comido el 'coco' de tal manera que la moto es algo que, como la tienen sus amigos, hay que comprarla para no ser menos, y por imposición de los hijos. ¡Qué falta de formación y autoridad se desprenden de algunas actuaciones paterno-maternas! ¡Cuánta hipocresía y poca educación se desprende de la escasa autoridad familiar! Cuando esto escribo, ya han comenzado a ronronear en desafortunada armonía algunas-bastantes motocicletas que invito, a quién corresponda, para que vean si están en regla para poder circular, entre otras cosas porque no llevan el adecuado casco -algunos lo llevan medio vacío o medio lleno en la mano-, o están trucadas para poder coger mayor velocidad, o van tres en la misma, etc. Es verdaderamente desagradable ver por algunas calles o avenidas a un conocido grupo de 'motoristas' que campan por sus respetos ya que le hacen poco caso a la autoridad competente, o quizás dicha autoridad no se encuentre con las fuerzas o atribuciones suficientes para poder poner un poco de orden en nuestras tranquilas calles. Será por ello por lo que se desplazan al centro para imponer su ley, y no lo digo en sentido peyorativo, observen a cierto grupo cómo pasean de dos o de tres en tres, van a su paso, corren cuando quieren, espacian el tráfico cuando les apetece, adelantan por ambos lados a la vez, y rugen a la hora 'pro nobis', aunque sea a deshoras de la avanzada noche. Con esta denuncia invito a la reflexión a las autoridades, ciudadanía e incluso moteros, para que, a ser posible, puedan disfrutar de sus motocicletas sin que nadie pueda ser perjudicado en su bien merecido descanso o reposo. Con esta sana reflexión pasaremos un verano más tranquilo, equilibrado y placentero en nuestra querida Ciudad. Pepe Jiménez. Guadix.
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