Alicante, 18/02/2002
GOLPE AL BOTELLÓN BATIDA POLICIAL NOCTURNA EN LA CAPITALMenos jóvenes en las calles ante el anuncio de medidas contra el 'botellón'La Policía Local inicia batidas para controlar la bebida y encuentra menos actividad que de costumbreVICTORIA MORALa lucha contra el botellón se ha hecho más firme en la capital de la provincia. Este fin de semana, la Policía Local ha destinado patrullas específicas a erradicar la moda de beber alcohol en la calle, aunque los agentes insisten en que, desde 1997, se ha controlado la situación. La concejalía de Seguridad permitió a los periodistas acompañar a las patrullas para comprobar cómo se actúa. En las calles, menos jóvenes bebiendo que de costumbre. Algunos aguzaron el ingenio y otros esperarán a que se calmen las aguas para retomar una costumbre que insisten en seguir practicando.Puede ser por el frío o porque muchos ya estaban sobre aviso, lo cierto es que el pasado fin de semana los botellones fueron más escasos que de costumbre en Alicante. Menos jóvenes bebiendo en la calle y la mayoría, alertados de los controles exhaustivos de la Policía Local, huían dejando tras de sí las botellas. Los menos esperaban la llegada de los agentes que requisaron todas las botellas con contenido alcohólico y levantaban actas contra los infractores de la ley de drogodependencias que prohíbe beber en la calle. Los agentes visitaron zonas tan dispares como la plaza del Mercado; la calle Álvarez, en el Barrio, junto al Portón; la plaza del Carmen; la de Galicia; la de Ruperto Chapí, junto a la sala de exposiciones de la Lonja del Pescado y hasta en los aparcamientos de la playa del Cocó. En la mayoría hay jóvenes bebiendo. Es sábado y las tres patrullas que se han destinado al control del botellón comienzan a trabajar a las once de la noche. Por su parte, la Unidad de Aperturas y Disciplina Urbanística, compuesta por tres personas, tiene como misión controlar que no se venda alcohol a menores, y a partir de las diez de la noche, que ninguna tienda de 24 horas o gasolinera proporcione alcohol, ya que está prohibido. En la calle hay en total 21 patrullas. La noche anterior fue fructuosa. Se levantaron diez actas y se requisaron varias botellas de alcohol, generalmente la bebida más usual es el güisqui, pero también son comunes los cartones de vino o de sangría. Las actas son sanciones administrativas que los agentes remiten luego a la Conselleria de Bienestar Social, que es la que se ocupa de la sanción que puede ser económica o, como ha anunciado el conseller, de educación o de servicios sociales. «Los chavales están muy alerta y muy sensibles con el tema», reconoce el inspector Bricio, responsable del servicio nocturno. El inspector recuerda que a la unidad específica que prestaba servicio en el Monte Tossal, que daba protección a los chavales que se congregaban allí e impedían «que se desmadraran» se les suman otras dos para el nuevo servicio de control. El jefe del servicio va dando órdenes a las patrullas para que se acerquen a las zonas donde generalmente se hace el botellón. Ningún menor entre los chavales a los que se requisa la bebida, que acaba en la central de la Policía. Los jóvenes han aguzado el ingenio, algunos llevan su bebida en carros de supermercado. Ahora buscan zonas más apartadas para hacer su botellón.
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