Madrid, 18/02/2002 Es increíble el nivel intelectual que ha alcanzado el debate sobre el botellónAntes, cuando un grupo de borrachos tocaba los bongos a las dos de la mañana bajo tu ventana y vaciaba la vejiga en tu portal entre canción y canción, llamabas al 091. Eso hoy es represión.Si quieres que se vayan, debes ofrecer alternativas. No están ahí por gusto. Es una válvula de escape: su modo de protestar ante el paro, la carestía de la vivienda, el ocio impuesto. La gente ha bebido desde siempre. Era una forma de autodestrucción tan respetable como cualquier otra, mientras no se mareara mucho al prójimo. La veremos convertida en una de las bellas artes.
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