Madrid, 16/02/2002 El aumento del despliegue policial «limpió» de «botellón» toda la zona CentroUn fin de semana más, el amplio dispositivo policial hizo acto de presencia en la zona «botellón» para reprimir el consumo de alcohol en las calles. El descontento sigue siendo la tónica entre la juventud, que opina «que se atenta contra la libertad». A la entrada del Metro de Tribunal varios jóvenes repartieron panfletos en los que insta a jugar un partido de fútbol esta noche en la plaza del Dos de Mayo.Un gran dispositivo policial dejó completamente vacías las plazas de Barceló, San Ildefonso, Dos de Mayo y Alonso Martínez, provocando un gran desencanto y rabia entre los jóvenes que normalmente acuden a estas plazas durante las noches de los fines de semana, para hacer el «botellón». El descontento era patente entre todos ellos, y sus protestas, en gran parte, eran lideradas por un grupo de juventudes anarquistas que repartían panfletos, a la salida del Metro de Tribunal, en los que reivindican su derecho a disponer libremente de las calles madrileñas. Según el manifiesto, «una vez dejada atrás la existencia programada y gris de la semana, nos espera un «finde» igual de gris, sin ilusiones ni experiencias nuevas, lo que realmente pretenden es que sigamos consumiendo como estúpidos, pero ahora en los bares. Hoy ni siquiera Malasaña puede aparentar como antes ser un territorio libre, la calle es nuestra, de las personas y no de los coches y mercancías y con un poco de imaginación podremos dar un giro a esta cadena de actos no decididos que es nuestra vida». UN PARTIDO DE FÚTBOLEste grupo de jóvenes dirigen su llamamiento «a todos los que se han visto privados de la libertad para reunirse en las plazas madrileñas» para que hoy sábado, a las diez de la noche, se reunan en la plaza del Dos de Mayo para jugar un partido de fútbol.Por otra parte, la mayoría de los jóvenes siguen considerando que las medidas tomadas por parte de la Delegación del Gobierno para evitar el empleo de la calle como zona de «botellón» no es la solución adecuada al problema, y a que «se toman medidas antes de dar alternativas». Rocío, una joven madrileña, explicó que «con estas prohibiciones lo único que va a conseguir es que todos los jóvenes de Madrid se rebelen contra ellas, y que sea peor el remedio que la enfermedad». Otro joven, Miguel, manifestó a ABC que «esta ley, que pretenden aprobar, que prohibe el consumo de alcohol en las calles, va contra la libertad individual de las personas. Además -dijo- deberían dejarse de tanta «Operación Triunfo» y plantear más problemática social». La incomodidad de los vecinos, provocada por los ruidos y los desperdicios, no es olvidada por estos jóvenes, ya que en su mayoría piensan que es «normal que se quejen». La cuestión es que ven el «botellón» como «una vía de escape de todos los problemas que tienen durante la semana, ya sea por estudios, trabajo o familia» y prefieren acudir a estas plazas «para beber con los amigos» que, «al fin y al cabo, son nuestra verdadera familia».
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