Los vecinos del Centro piden que se aplique en Málaga la sentencia contra el 'botellón'Denunciarán al Ayuntamiento ante los tribunales si no toma medidas contra la movida juvenilPILAR R. QUIRÓSLa luchadora Asociación de Vecinos del Centro Antiguo tiene ‘nuevas armas’ en su poder. En concreto, una sentencia que condena al Ayuntamiento de Sevilla a tomar medidas contra el consumo del alcohol en la calle y contra los ruidos, al considerar que la «permisividad» de los responsables municipales ante el botellón «contribuye a las molestias que impiden el descanso a los vecinos». Al conocer esta sentencia, la vocal del área de Medio Ambiente de la asociación de vecinos, Dolores Acosta, dijo: «Parece que el tribunal nos ha escuchado» e instó al Ayuntamiento de Málaga a tomar medidas si no quiere verse en los tribunales. No hay que ser un lince para darse cuenta que la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) contra el botellón en Sevilla, por la que condena al Ayuntamiento hispalense a tomar medidas contra el consumo del alcohol en la calle, el botellón y el ruido, es un nuevo as en la manga con el que cuentan los vecinos del centro histórico de Málaga. Ni que decir tiene que sus denuncias son éstas desde hace varios años, y que si bien en Málaga el Ayuntamiento ha puesto en marcha ciertas medidas disuasorias para los bares ilegales y los que no controlan el ruido, el botellón propiamente dicho se les escapa de las manos.La vocal de ruidos de la Asociación de Vecinos del Centro Antiguo, Dolores Acosta, estaba ayer literalmente eufórica. Son muchas noches sin dormir las que lleva en su cuerpo y muchos días escuchando las noches que llevan otros, todos vecinos del centro, de los que ella ha recogido decenas de denuncias que ya han sido presentadas en el Ayuntamiento. «La sentencia es clara», sentenció. «Lo único que le queda al Ayuntamiento de Málaga es tomar ejemplo de lo que dice el TSJA; además me gusta especialmente eso de la ‘permisividad’ de los responsables municipales a la que alude la sentencia, porque creo que ahí está la raíz del problema». Aunque Dolores reconoce que el Ayuntamiento está tomando medidas para que los bares cumplan con la hora del cierre y estén debidamente insonorizados, puntualiza que todavía «está a años luz de ponerle coto al botellón, que no deja dormir a miles de vecinos en el centro, sobre todo a los ‘pobres’ que viven en la plaza de la Merced». Por eso, argumentó que si el Ayuntamiento de Málaga no pone medios para controlar el consumo del alcohol en la calle, «que sepa que ya sabemos que tenemos importantes armas legales en nuestro poder, y que a raíz de esta sentencia tenemos muy claro que podemos denunciarlo ante los tribunales». No obstante, los vecinos sí que se congratularon por la decisión del Consistorio de multar a todos aquellos que orinen en plena vía pública. Como adelantó SUR, 10 hombres tendrán que afrontar multas de 25.000 pesetas por esta actitud que el alcalde Francisco de la Torre calificó de «reprobable y reprochable». Gran parte de estas infracciones se cursaron en los alrededores de la plaza de la Merced, y también en la calle San Juan de Letrán (que los vecinos han rebautizado San Juan de letrina) por el ‘espectáculo’ que en ella se vive todos los fines de semana. Sin embargo, los vecinos no están tan contentos con los niveles de ruido que tienen que soportar. Tras sus interminables quejas, el mapa de ruidos del Ayuntamiento les daba claramente la razón. Málaga supera Málaga durante el día la barrera de 65 decibelios recomendada por el libro verde de la UE, un nivel que puede considerarse pernicioso para la salud. Es más, los que viven en el casco histórico soportan durante la noche ni más ni menos que 67,2 decibelios de contaminación acústica que, en muchos casos, les impide descansar y dormir.
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