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Granada, 15/01/2002

Los sectores afectados por el 'botellón' insisten en prohibir el consumo de alcohol en la calle

  • Todos coinciden en la dificultad para encontrar soluciones a corto plazo
  • Los sociólogos creen que con este problema falla el sistema educativo
    Juan Enrique Gómez
    Prohibir el consumo de alcohol en la calle y hacer cumplir esa norma es la única solución a corto plazo para reducir los efectos negativos de la llamada 'movida de botellón'. Es la conclusión a la que llegan todos los sectores afectados por el fenómeno juvenil de concentraciones nocturnas de fin de semana donde el principal aliciente es el consumo de alcohol y la creencia de que, de esa forma, se liga más.

    La Asociación de la Prensa de Granada albergó ayer un debate sobre la problemática del 'botellón' moderado por el periodista Tomás Navarro, en el que participaron un representante de los pubs, Juan Fontana; un empresario de discotecas, Adrián Martínez; el concejal de Juventud, Reynaldo Fernández; la socióloga de la Universidad de Granada, Susana Corso; el jefe de la Policía Local, Manuel Donaire; y la portavoz de la Plataforma Anti-Botellón, Amparo Fernández. Todos ellos reconocen los efectos negativos que las concentraciones juveniles están acarreando para la calidad de vida en la ciudad.

    Juan Fontán rechaza la relación que se ha realizado entre pubs y discotecas con el 'botellón', cuando el consumir en la calle va totalmente en contra de sus intereses. Este representante de los pubs si mostró su queja por la obligación de cerrar los locales a las 3 de la madrugada, cuando la realidad es que no se controla, para nada, los horarios de otros establecimientos. Un tiempo más de apertura también favorecería menos gente en la calle.

    Industria
    El representante de las discotecas, Adrián Martínez, hace valer el ocio como industria en la capital granadina. «Es un bien de la ciudad que deberíamos controlar y potenciar. Los empresarios de ocio no tienen la culpa del botellón».

    Adrián Martínez afirma que hay que dejar de hablar de derecho al botellón, «el descanso si es un derecho». Sobre los horarios manifestaba que los empresarios no quieren cerrar más tarde, es la presión social la que le demanda estar abiertos hasta esas horas. En cuanto a la seguridad ciudadana afirma que no existen medios para controlarla, porque las instituciones no son conscientes de que existe una ciudad nocturna que se mueve en muchas dimensiones.

    El Ayuntamiento de Granada no tiene la varita mágica de las soluciones. Reynaldo Fernández, su concejal de Juventud, afirma que se han puesto medios para evitar las concentraciones masivas y que, de hecho, se ha logrado devolver la tranquilidad a zonas donde parecía imposible. Ahora, según indica, la situación es más llevadera, incluso donde se producen las concentraciones. Afirma también que la normativa para prohibir el consumo de alcohol en la calle no ha sido aprobada por el Gobierno de la Junta de Andalucía que es a quien corresponde otorgar los medios para que los ayuntamientos actúen.

    Para el jefe de Policía Local, Manuel Donaire, las medidas policiales sólo pueden ser de información y disuasión, no de coacción. Hasta ahora la mayor presencia de agentes en la 'movida' ha logrado solucionar el problema de algunas zonas. Los vecinos, dice Amparo Fernández, quieren descansar y exigen soluciones de la Administración, que es quien tiene la obligación de defender los intereses de los ciudadanos.

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