Granada, 03/01/2002 'Estalla' una moda peligrosa Alarmas que saltan, ruidos molestos y diversión en la calleLos granadinos se han gastado ya casi 50.000 euros en petardos durante las fiestas de Navidad en una ciudad en la que la atracción pirotécnica va en aumento a pesar de los riesgosJosé R. VillalbaFClase 3: Presentan un riesgo medio y están pensados para ser utilizados al aire libre, en áreas amplias y abiertas. Se deberían vender sólo a mayores de 18 años.FClase 2: Riesgo reducido y se pueden utilizar sólo al aire libre en áreas confinadas. Su venta está permitida a jóvenes entre 16 y 18 años.FClase 1: Presentan un riesgo muy reducido, pensados para ser utilizados en áreas confinadas, incluyendo el interior de edificios de viviendas. Los puede utilizar cualquier persona.Tipos de petardosLa pasada noche del día 31 de diciembre los granadinos arrojaron más petardos que ningún año anterior. De «cinco a ocho millones de pesetas (30.005 a 48.081 euros) se dejaron los ciudadanos de la capital en la adquisición de estos explosivos», según datos facilitados por Alfonso Bolaños uno de los responsables de Pirotecnia Alpujarreña. Y se escucharon. Urbanizaciones, calles, plaza del Carmen, cualquier sitio resultaba idóneo para festejar la entrada del año nuevo con un ruido explosivo. Un ruido que tiene un tiempo de subida muy corto y aunque el oído humano dispone de distintas protecciones naturales contra esta distorsión, ninguna de ellas es capaz de contrarrestar un sonido que sube en un espacio de tiempo tan corto.El aumento de ventas de petardos en este último año es una realidad. «Hemos vendido entre un 40 y un 50% más respecto al pasado ejercicio en que también crecieron las salidas de este material», asegura Bolaños y ratifica otro responsable de la empresa E. Martin de Motril, dedicada desde 1895 a todo lo relacionado con los fuegos artificiales. Una moda¿Qué justifica este aumento en una ciudad con poca tradición en fuegos artificiales? «Es una moda, como el'Botellón', que cada vez tiene más adeptos».Aunque también más detractores, tal y como reconoce un portavoz de la Policía Local. «Las llamadas de vecinos molestos con el ruido de los petardos aumentan cada año». También los controles ejercidos por el Ministerio de Industria y Energía y la Guardia Civil para evitar la venta ilegal de estos explosivos, regidos desde hace cuatro años por un nuevo decreto. Un control más exhaustivo sobre la carga explosiva del petardo, la longitud de la mecha y el retardo, así como por los establecimientos autorizados para expender el producto. «No es como antes, el petardo de hoy en día es mucho más seguro y resulta muy complicado encontrar material ilegal en la calle», asevera el responsable de Pirotecnia E. Martín.Si el material no es ilegal, sí es cierto que se incumple en muchas ocasiones la normativa, dictada en el real decreto de 28 de febrero de 1998, cuando venden este tipo de artículos a personas con una edad distinta a la permitida por la ley para adquirir petardos. Igual pasa con el tabaco y con el alcohol. SeguridadCon todo, en Granada cada vez suenan más los petardos durante las fechas navideñas «y la tendencia es que el sector siga creciendo en los próximos años», refiere el responsable de Pirotecnia Alpujarreña y aunque los niveles de seguridad han aumentado de forma considerable, «no olvidemos que son explosivos y que pueden ocasionar problemas si se usan de forma negligente».Lo que sí está claro, aparte de las molestias que causan este tipo de explosiones a los vecinos mientras descansan, es que «en Granada y en ninguna otra parte de España podría producirse, con la normativa vigente, un accidente como el de Perú», donde fallecieron casi 300 de personas, por culpa de la explosión de material pirotécnico apilado en un habitáculo de pequeñas dimensiones. La idea asociada de fiesta y ruido de explosivos cada vez se encuentra más extendida en la provincia de Granada tal y como demuestran las ventas de petardos en el último año. Pero no toda la diversión es sinónimo de alegría. Sobre todo para los vecinos que la pasada Nochevieja trataban de conciliar el sueño mientras otros lo impedían con el lanzamiento de petardos durante la madrugada. No sólo este problema, los propietarios de comercios también se encuentran con el problema de que las alarmas de sus establecimientos suelen saltar con mucha facilidad debido al ruido de las explosiones de estos petardos. Y de todo ello, toma nota la Policía Local que cada año recibe más quejas por este tipo de problemas.
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