Málaga, 21/12/2002 Los vecinos se oponen a la futura ley de ruidos porque complica la mediciónEl borrador de la normativa obliga a utilizar aparatos caros y complejos, por lo que temen que no se hagan controles. Critican que no se implique a la Policía Local para luchar contra este problema. PILAR R. QUIRÓS
«Primero, el borrador de la ley complica en exceso los procesos de medición del ruido y obliga a utilizar aparatos más caros, y que los técnicos tengan un curso especializado, y al final lo que pasará es que el Ayuntamiento no tendrá medios para realizar las mediciones y los infractores quedarán impunes». Así lo explicaban ayer a SUR los vocales de ruidos del Centro Antiguo, Dolores Acosta y Pedro Laria, que se han convertido en dos abanderados de la lucha contra la contaminación acústica en Málaga. Foro vecinalAdemás, todas estas asociaciones, que exigen a la consejera de Medio Ambiente que cree un foro para escuchar sus peticiones, también puntualizan que sigue sin definirse el papel de la Policía Local, «que es la que atiende las quejas de los vecinos, así que al final no se podrán evitar ni perseguir la mayor parte de los ruidos, sobre todo los nocturnos», puntualiza Pedro Laria. Laria maneja el borrador del texto a la perfección e incluso tiene subrayados los puntos que él considera más negativos de esta normativa, que la Junta ha anunciado que se aprobará en breve. Otro de los déficits de la ley, según los vecinos, es que sólo tiene en cuenta las mediciones de ruido en las instalaciones fijas, tales como discotecas o bares, pero ignora prácticamente otras fuentes de ruidos tan importantes como la del tráfico, que genera el 80 por ciento de la contaminación acústica en las ciudades. Por detrás, muy de lejos, le sigue el 9,30 por ciento de ruido provocado por las actividades de ocio, 6,10 por ciento de la actividad diaria de vecinos y transeúntes, y 4,90 por ciento de fuentes de origen mecánico (aires acondicionados y otras maquinarias), según datos de estudios técnicos realizados por la propia Junta. Quejas reiteradasLos vecinos del Centro de Málaga se siguen quejando de que «el Ayuntamiento está abriendo otra vez la mano a los bares del centro, a los que no les controla la hora de cierre», subraya Dolores Acosta. Otra de las protestas es que se siguen vendiendo bebidas alcohólicas en las tiendas de ultramarinos más allá de las diez de la noche pese a que una normativa de la Junta lo prohíbe. También están hartos de los 'coches-discoteca', y de las pocas medidas puestas en marcha en las 13 calles acústicamente saturadas (con altos niveles de ruido que pueden ser perniciosos para la salud).
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