Granada, 17/12/2002 4.000 jóvenes de 13 a 20 años van de botellón y el 75% lo hace para beber con los amigosLa encuesta Voy de buen rollo , encargada por el Ayuntamiento, señala que 4 de cada 10 botelloneros orina «siempre o casi siempre» en la calle. La mitad de los que acuden a estas reuniones callejeras sostiene que los vecinos exageran cuando les acusan de hacer demasiado ruido. JUAN ENRIQUE GÓMEZ
Son parte de las conclusiones a las que se llega tras el estudio de una encuesta que bajo la denominación de Voy de buen rollo había encargado el Área de Juventud del Ayuntamiento de Granada y que ya ha sido concluida por parte de un equipo de psicólogos dirigido por el profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad, Carlos Víctor. Según el estudio, que era presentado ayer por el concejal de Juventud, Reynaldo Fernández, los jóvenes granadinos no son tan malos como los pintan. No todos creen que los vecinos exageran cuando dicen que les molestan los ruidos y la suciedad. Tampoco todos ellos acuden a los botellones para pillar una gran borrachera, ni tampoco todos se meten en peleas. La mayoría lo hace sin un motivo concreto y los expertos reconocen que, del medio centenar de variables puestas a su evaluación, no han podido encontrar coincidencias para delimitar unas causas concretas que avalen el crecimiento del fenómeno del botellón . La encuesta ha sido realizada sobre una muestra de 2.717 jóvenes, de los que 1.401 eran chicas y 1.316 chicos, procedentes de 39 centros escolares, de educación secundaria, ya que se pretendía conocer las opiniones de los más pequeños, puesto que son los que, durante más tiempo, mantendrán o no la costumbre del botellón . También porque se sabe que los mayores de 20 años, en su mayoría, sí acuden a las concentraciones, aunque hace uso de otras fórmulas para la diversión y el contacto entre ellos. Ruidos y suciedadCasi la mitad de los jóvenes que acuden a las concentraciones piensan que los vecinos exageran cuando dicen que hay demasiado ruido. Sólo una mínima parte, 17 de cada 100, creen que es cierto, que forma parte del problema y que realmente molestan. Las cosas cambian cuando se trata de jóvenes que no van habitualmente al botellón , ya que el 35% de ellos piensa que sí es cierto que molestan. Esto muestra un alto grado de subjetividad y de egoísmo, ya que los habituales consideran que los vecinos exageran porque ello puede ir en contra de sus gustos y deseos. La suciedad, en cambio, si supone un problema reconocido por los jóvenes. El 38,8% de los habituales de la movida reconocen que los vecinos no exageran, aunque en este caso también funciona el egoísmo, ya que los que no van normalmente a las concentraciones ven mucho más claro el problema de la basura (59,9%). Las papeleras son los elementos más olvidados de los que se encuentran en las áreas de concentración juvenil. Un tercio de los chavales admite que es raro usarlas. En cambio, entre los que no van de botellón , el civismo en estos temas es mucho más alto, ya que el 43,3% afirma que es normal usar las papeleras. En cuanto a las necesidades orgánicas , el 34% de los botelloneros encuestados afirma que nunca orina en la calle, aunque no tenga un servicio cerca, pero casi el 40% reconoce, por el contrario, que lo hace «siempre o casi siempre». Noches de alcoholEl incremento del consumo de alcohol en jóvenes es uno de los temas que más preocupan a padres e instituciones implicadas en temas juveniles y de prevención de las drogodependencias. Uno de los objetivos de la encuesta de la Concejalía de Juventud era saber la importancia del alcohol en el botellón . Las respuestas demuestran que es muy importante el deseo de beber en los chicos y chicas de este tipo de movida , pero no todos acuden a las concentraciones para emborracharse. El 75% de los jóvenes dice que consumir alcohol es uno de los motivos principales para ir de botellón , mientras que sólo el 24,9% contesta que la razón fundamental no es el consumo de alcohol. En esta línea entra la falta de dinero de los jóvenes como causa para el incremento de las concentraciones. Al no tener dinero no pueden acudir a los establecimientos de ocio donde las copas son caras. Prefieren la calle porque juntando el dinero les da para más. Esta afirmación, que ha sido realizada en numerosas ocasiones como causa fundamental del fenómeno, no responde a la verdad. Los jóvenes tienen dinero para ir al bar de copas. De hecho disponen de una media de 12 euros para irse de copas, lo que consideran una cantidad suficiente. El dinero de los jóvenes varía en función de las edades: a más mayores más dinero. Un 40% de ellos dispone de cantidades entre 6 y 12 euros: el 13% tiene más dinero, entre 18 y 24 euros. Los que disponen de más de 30 euros solo son el 2,6%. Todos ellos consideran que es satisfactorio, sobre todo los que menos tienen. Es curioso comprobar que los que disponen de más efectivo son los que creen que tienen poco. Un grupo de diez personas con 12 euros por persona, consigue reunir 120 euros para copas, que en un supermercado o tienda de chuches da para varias botellas de licor y algunas de refresco. Salidas tardíasEn este tipo de movida se ha constatado que la hora de salir a la calle es cada vez más tardía y que se incrementa el tiempo de permanencia en ella. La mayoría de los chicos sale de viernes a domingo y lo hace alrededor de las 10 de la noche, y pasa en la calle una media de 20 horas por fin de semana. Se ha constatado que los que asisten al botellón siempre salen una hora más tarde y que el tiempo de permanencia en las concentraciones suele ser de cuatro horas y media. La vuelta a casa entre los que sí van de movida suele estar entre las 02,00 y las 03,00 horas, mientras que los que no van de botellón es normal que vuelvan a sus casas a las doce la noche. cuanto más tiempo permanecen en la calle, más posibilidades tienen de acabar de botellón y, entonces, saltar al segundo horario de vuelta a sus casas, porque la calle es el lugar preferido para reunirse. Tanto que el 54% de los consultados prefiere hacerlo así a concentrarse en la casa de alguien. Hay que tener en cuenta que el 93% de los encuestados, al tratarse de chavales entre 13 y 20 años, viven en la casa de sus padres, por lo que no es el lugar idóneo para estar con sus amigos. Sólo el 15% de los chicos y chicas encuestados afirma que les gusta reunirse en casa. Trato a los ancianosEstar en la calle, ir de botellón y beber no significa que los chavales sean unos maleducados en el sentido tradicional de la expresión. El 94% de los encuestados considera que hay que tratar bien a las personas de mayor edad. Sólo el resto piensa que da lo mismo tratarles con educación o de malas maneras. Esta respuesta contrasta con la opinión muy generalizada de que las actividades del botellón no suponen una molestia para sus conciudadanos.
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