ABC

Ruidos.org: la lucha contra el ruido
Índice de noticias sobre el ruido
Noticias de este mesNoticias del último mes

Madrid, 21/04/2002

El «botellón» se dispersa por las calles de Maravillas

ELENA MOHÍNO
Está herido de muerte, pero aún le restan fuerzas. El «botellón» ha desaparecido de la capital tal y como se concebía hace dos meses: como una concentración masiva de jóvenes en plazas como las de Barceló o el Dos de Mayo. Ahora, los «botelleros» juegan al ratón y al gato con la Policía y se resguardan en portales y callejones para poder beber a gusto.
Las plazas del Dos de Mayo y de Barceló consolidan cada fin de semana la tranquilidad nocturna de la que carecieron, para desesperación de los vecinos, durante años, mucho antes de que salieran a la palestra los «horrores» del llamado «botellón». Aunque sea a fuerza de una permanente vigilancia policial que se repite cada fin de semana, no han regresado los miles de jóvenes que solían ocuparlas y dejarlas como si en ellas hubiera tenido lugar una auténtica batalla campal -sembradas de un reguero de botellas vacías, bolsas de plástico y hasta excrementos-. Pero ello no quiere decir que se hayan disuelto en su totalidad.

Como comprobó ABC el viernes, al ansia voraz por consumir alcohol de muchos de estos jóvenes se suma ahora otro aparente motivo de divertimento: la persecución policial de que son objeto, que les lleva cada tarde/noche de fin de semana a iniciar una especie de juego del ratón y el gato, con treguas suficientes para descorchar las botellas -o abrir los tetrabriks- en cualquier esquina. Portales con escasas idas y venidas de los vecinos, callejuelas estrechas o incluso el hueco entre dos coches: todo vale para no romper un hábito del que los jóvenes se resisten a desprenderse.

El foco principal sigue siendo el barrio de Maravillas, por la acumulación de bares de copas y «garitos». Sobre las ocho de la tarde comienzan a desfilar grupos de chicos y chicas que pasean bolsas de supermercado que dejan entrever la silueta y las marcas de los refrescos y licores que acaban de comprar. El flujo es mucho menor que antes, pero no cesa.

Una huida entre sorbo y sorbo

La visión de los agentes es lo que va determinando su recorrido, de tal forma que allá donde no parece haber rastro de uniformes o coches patrulla es adonde dirigen sus pasos. Pero los agentes no están inmóviles. Apenas les ha dado tiempo a dar un par de sorbos de esos gigantescos vasos comunitarios conocidos como «minis» cuando les ven aparecer. Entonces arramplan con todo lo que pueden y se marchan en busca de otra calle más tranquila. Y así va pasando la noche.

Las calles más castigadas son las de San Mateo, Beneficencia, Apodaca... Los jóvenes se valen de que no puede haber un Policía en cada esquina e idean mil y una argucias para el despiste. Si ven que un grupo numeroso ya se ha acomodado en una esquina, buscan otra menos concurrida para no llamar la atención. Según declaraban el viernes, no quieren caldear más los ánimos. No obstante, a medida que se van relajando, acaban por reunirse y se crean nuevos puntos negros.

Los vecinos dan el aviso

Para despejarlos, la Policía se vale de la manguera como elemento disuasorio. Al regar las calles, pasará un rato hasta que vuelvan a sentarse. «¿De quién es esto?», pregunta un agente apuntando a una litrona que no se atreve a recoger en su presencia un grupito en la calle de San Mateo. «De nadie», contestan a pesar de la evidencia. Acto seguido, el policía propina un puntapié a la botella para retirarla. No será la única que tendrá que despejar del camino el Servicio Especial de Limpieza del Ayuntamiento.

Normalmente, son los vecinos los que han avisado a la Policía de que una veintena de chicos estaba allí bebiendo. No están satisfechos porque «el problema simplemente se ha cambiado de sitio», como asegura Francisco, residente en esa calle. «No vienen tantos -añade-, pero la solución no está en el número, porque las molestias se siguen generando. Vente aquí a dormir y lo ves».

En otras zonas, como Juan Bravo, Moncloa, o avenida del Brasil, el fenómeno es más aislado que en Bilbao y Tribunal, e incluso ha remitido, como en el entorno de Azca.

Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias
Página principal de ruidos.org