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Santiago, 15/04/2002

Unos 14.000 jóvenes participan en el "botellón" en las ciudades gallegas

Hacer cuatro litros de calimocho les cuesta poco más de tres euros

Los licores suponen un poco más de dinero, pero la garantía de beber unas cuatro copas por 2,53 euros Una noche de fin de semana reúne en las calles de las siete ciudades más importantes de Galicia al menos a 14.000 jóvenes en torno al “botellón”. Sus edades oscilan entre los 15 y 21 años, son generalmente varones, aunque cada vez hay más mujeres, y viven con sus padres y disponen de escasos recursos económicos. Éste es el perfil de un problema que, aunque patente en las calles de las ciudades de toda España desde hace unos años, entra en las autonomías. Galicia se sumará a esta oleada legislativa contra los “botellones”, la comunidad elevará la edad mínima para el consumo de alcohol a los 18 años y prohibirá su consumo en la calle, salvo durante las fiestas patronales.

El “botellón” es ya todo un rito entre los jóvenes, su preparación no requiere más que una mínima inversión y un poco de organización. Lo primero, “cuántos somos y a cómo tocamos”. En función del número de personas que tomarán parte, los encargados dividirán los gastos totales y acudirán a supermercados a comprar las bebidas y vasos de plástico.

El resto está todo hecho, sólo resta elegir el lugar y prepararse para empezar la noche de la manera más económica posible. Un botellón permite a estos jóvenes tomarse casi “a precio de coste” hasta 10 copas antes de comenzar la ruta por los bares y pubs de moda. El “puntillo”, que en algunos casos termina en coma etílico, les sale al módico precio de entre 0,60 y 3 euros, dependiendo del tipo de bebida.

Calimocho
Una de las bebidas estrellas de los botellones es el calimocho, originaria del País Vasco (Kalimotxo) es una de las bebidas más típicas entre los jóvenes españoles. Su preparación, de lo más sencillo y económico, sólo vino tinto frío y refresco de cola permiten la elaboración de esta mezcla que, aunque no contiene excesiva graduación alcohólica, consumida en ingentes cantidades acaba provocando los mismos efectos que otras bedidas de más graduación.

Dos cartones de vino tinto en brick, generalmente usado para los “botellones”, cuestan en un supermercado 1,98 euros (329 pesetas), a esto se añade una botella de dos litros de cola, 1,06 euros (176 pesetas) y el resultado son cuatro litros de calimocho por el módico precio de 3,04 euros. Estos cuatro litros a compartir entre cuatro jóvenes, suponen una inversión de 0,76 euros por un litro de esta bebida.

Esta modalidad supone la gama más baja del “botellón”, para los que prefieren algo “más fuerte”, los licores suponen un poco más de dinero, pero la garantía de beber unas cuatro copas por persona por 2,53 euros. El procedimiento es igual de simple, el reparto abarca a tres jóvenes por botella de licor y refresco.

Whisky “Dyc”
En un supermercado, una botella de whisky “Dyc”, el más vendido entre los jóvenes por su relación calidad-precio, cuesta 6,52 euros (1.085 pesetas), a lo que hay que sumar 1,06 euros por una botella de dos litros de cola y los vasos de plástico para mezclar los ingredientes. El resultado es la garantía de tomarse cuatro copas por 2,53 euros, frente a los 3,91 euros que cuesta cada copa en un pub.

La variedad es infinita, esta misma proporción se repite cada fin de semana en los “botellones” con ginebra, ron y vodka, con un precio total de 2,88; 3,28 y 2,95 euros, respectivamente, por cada joven. Frente a esto, la alternativa sería consumir en los bares y pubs de cada zona estas copas, con lo que la misma proporción le costaría a cada uno de estos jóvenes 15,63 euros.

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