Cartagena, 20/9/2001 Los ruidos del campamento molestan a los enfermos ingresados en el Perpetuo SocorroEl gerente del hospital asegura que tienen que aumentar las dosis de tranquilizantes a los pacientes
JULIO ÁLVAREZLas medidas para regular el sonido en el campamento festero no han sido suficientes para impedir que afloren las quejas sobre los ruidos que en la madrugada molestan tanto a los pacientes del Perpetuo Socorro como a los vecinos de las proximidades. El gerente del centro sanitario, José Hernández Mondéjar, protesta por la situación que padecen las personas ingresadas: «El campamento genera mucho ruido, lo que se vive aquí es demencial». Además, se pregunta quién decidió situar el recinto cerca del hospital: «Un sitio que produce tanto sonido se debe ubicar en un lugar apartado, ¿en qué cabeza cabe ubicarlo en un lugar tan cercano al hospital?».Los pacientes son los más perjudicados, que ven cómo les es imposible conciliar el sueño cuando llega la noche. «Es indignante lo que se hace con los enfermos, se les está martirizando todo el rato. Para que descansen un poco hemos aumentado la dosis de los tranquilizantes a nuestro pacientes», señala el gerente del hospital cartagenero. Hernández Mondéjar explica que la zona del hospital está protegida de los ruidos: «Está prohibido que los coches piten cuando pasan por aquí»». Sin embargo, no culpa a los festeros «porque a ellos sólo les dicen dónde deben ir», sino que apunta al ayuntamiento como el responsable: «Antes de que comenzaran las fiestas llamamos a la concejal de Medio Ambiente, Isabel Anaya, para tratar el problema, pero no nos ha hecho caso. Parece que no tienen sensibilidad alguna con los enfermos que están descansando». El hospital emprenderá acciones de denuncia junto a los vecinos residentes en la Rambla que también padecen el incordio de los ruidos. «El Perpetuo Socorro irá a la cabeza de las firmas». Los vecinos de la zona han decidido crear una plataforma en contra de los ruidos que causa el campamento. Por ello, dos vecinos iban ayer por los edificios de la zona informando acerca de la reunión que van a efectuar el próximo viernes. «Por las noches tengo que cerrar las ventanas, echar las persianas, ponerme unos tapones en los oídos y tomarme una pastilla para dormir», asegura uno de estos dos vecinos. Denuncian que también la gente que pasa por la calle a las seis de la mañana «van borrachos y no paran de gritar». Paqui Barcelona es otra de las vecinas que soportan todas las noches los ruidos procedentes del campamento: «El escándalo es horroroso, no hay quien descanse. Yo no he ido todavía al campamento porque el sonido es tan alto que para hablar con el que está a tu lado tienes que gritar». Por otro lado, agentes de la Policía Local detuvieron la pasada madrugada a un hombre de 40 años que iba al campamento para vender varias papelinas de cocaína y heroína. El detenido se desplazó en taxi hasta la plaza del Lago y le pidió al conductor que esperase unos minutos mientras se dirigía a pie a la calle Don Matías. Los agentes vieron a este hombre a bordo del taxi cuando se dirigía a los alrededores del estadio Cartagonova y le hicieron el alto en la avenida Reina Victoria. El hombre, que fue trasladado a la comisaría, portaba ocho papelinas de cocaína y heroína.
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