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Mérida, 8/9/2001

Ibarra planta cara al 'botellón'

Día de Extremadura

Resumen del discurso del Presidente de la Junta

Los méritos de los galardonados han sido resaltados, de modo esquemático, en los decretos de concesión. Sus hechos son, desde luego, muchos más que los descritos. (...) Las tres personas que acaban de sentarse en esos sillones sí son por sí mismas una muestra del valor de la experiencia y de los méritos de la perseverancia. Los tres, el arzobispo Montero, el escultor Duarte y el arquitecto Hernández Gil representan trayectorias vitales y profesionales largas y fecundas. (...).

Ahora que se inicia un nuevo curso es el momento de que todos nos impongamos nuevos deberes que permitan a gobernantes, educadores y familias saber qué tipo de normas de comportamiento queremos para convivir de la mejor manera posible.

Soy padre, como miles de extremeños, y nada hay en la vida que me importe tanto como la educación de mi hija, como a miles de extremeños. Pero educar no es vigilar; los padres tenemos la responsabilidad de educar a nuestros hijos, pero no la de vigilarlos cuando éstos atraviesan la puerta de nuestra casa. Cuando eso ocurre, y ocurre todos los días y, fundamentalmente los fines de semana, los padres tenemos que saber que nuestros hijos van a comportarse de acuerdo a unas normas, aprendidas en casa, y que su seguridad en la calle está garantizada.

En estos momentos los gobernantes y la sociedad se encuentran dando palos de ciego, sin saber muy bien qué es lo que la sociedad quiere y cómo quiere que se regule la convivencia (...).

El 'botellón' es un fenómeno que afecta a jóvenes que cuentan entre 16 y 24 años de edad. En la gran encuesta que sobre este fenómeno ha hecho la Junta de Extremadura, más del cincuenta por ciento de los participantes en este fenómeno son estudiantes, mientras que un 33% trabaja o a tiempo parcial o a tiempo completo. Solo un 1% no tiene estudios, de lo que se deduce que son jóvenes con un nivel de instrucción importante los que viven esta fiesta, por encima de la media de la población joven general.

Casi todos los jóvenes que practican el 'botellón', el 79%, viven en el domicilio familiar, por lo que cuando se sale para ir al 'botellón' y cuando se regresa del mismo, se sale y se regresa al domicilio familiar. Además, solo un 11% de los jóvenes que asisten al 'botellón' son de nivel socioeconómico bajo.

Estas concentraciones masivas, que un número de jóvenes practica, y que ellos han elegido como medio de diversión, les permite una relación con los demás jóvenes que, en principio hay que considerar positiva. Pero de igual forma, la asiduidad de este fenómeno produce los siguientes efectos nocivos: excesivos ruidos que molestan a los vecinos que habitan en viviendas limítrofes; la degradación del medio y equipamiento urbano; la necesidad, en algunos casos, de cambio de residencia de los vecinos afectados; la incorporación al consumo de alcohol y de drogas de chicos y chicas menores de edad (...). La generación de jóvenes mejor formada, mejor preparada y más capaz de nuestra historia, tiene un riesgo de frustración ante un enemigo, al que no se reconoce como tal, pero que destroza vidas y proyectos personales.

El alcohol es una droga legal y, por lo tanto, su consumo es libre. Prohibimos a los comerciantes que vendan bebidas alcohólicas a menores de 18 años porque hemos acordado que los menores no deben consumir esa droga. Pero la consumen a la vista y con el conocimiento de todos. La Comunidad Autónoma no tiene competencias para modificar el Código Penal, por lo que cualquier ley de la Asamblea destinada a prohibir el consumo de alcohol a los menores está condenada a no cumplirse.

Solo si las familias decidimos atajar este problema podremos encontrar soluciones que completen las distintas normativas que al respecto existen (...). Cualquier familia tiene todo el derecho a exigir una eficaz vigilancia que haga posible que nuestros hijos, cuando no están en casa, estén tan protegidos en su seguridad como cuando lo están. Y ese derecho conlleva la obligación de decirle a los responsables políticos qué medidas deberían adoptar, respetando la Constitución y el Estatuto de Autonomía, para que la seguridad de nuestros menores esté garantizada.

Hoy tenemos un instrumento de debate y consulta que debemos utilizar para conocer el grado de compromiso que, los padres, estamos dispuestos a adquirir en colaboración con las Administraciones públicas. Me refiero al sistema educativo. El año pasado utilizamos esta vía para saber qué tipo de jornada escolar se quería para nuestros hijos. No será pedir demasiado si les anuncio que en este curso escolar vamos a utilizar la vía educativa para debatir y preguntar a los padres su opinión sobre las normas de control y vigilancia que los poderes públicos debemos ejercer sobre la protección y la seguridad de nuestros menores.

¿Queremos, de verdad, prohibir el consumo de alcohol y de cualquier otro tipo de drogas por nuestros hijos menores de edad?. Ese será el primer debate que propiciaremos en la escuela y que, sin duda, arrastrará otras discusiones sobre el comportamiento escolar en las aulas, el derecho al descanso, el respeto al mobiliario urbano, etc. Lo que pretendo es buscar la implicación activa de los padres y de las madres, sobre todo teniendo en cuenta que la incorporación de los jóvenes a este fenómeno se produce cada vez a edades más tempranas (...). La cuestión debe ser planteada y debatida sin complejos; es cierto, que para algunos, plantear este debate puede resultar chocante, pero no lo es menos que, en España y en Extremadura, la familia tiene (o debe tener) un papel fundamental como núcleo social que no debe ser desdeñado en un debate como el que propongo (...).

Si, tras el debate en la escuela, la respuesta es afirmativa a la prohibición de consumir alcohol y cualquier tipo de drogas para los menores, deberemos ser todos conscientes de que para hacer efectiva una norma legal se haría absolutamente necesario lograr un acuerdo entre Administraciones y padres o tutores de dichos menores a la hora de abordar posibles soluciones.

En ese sentido, la Comunidad Autónoma está en condiciones de elaborar una ley que tenga por objeto prohibir el consumo de cualquier tipo de droga, legal o no, por menores de edad, estableciendo las medidas pactadas que, voluntariamente, desarrollarían los menores, con autorización de los padres, como consecuencia de contravenir lo dispuesto en esa posible ley (...).

Es posible que la respuesta sea negativa y que los padres no estemos dispuestos a que nuestros hijos se signifiquen como consumidores de alcohol cuando estén prestando un servicio a la comunidad. Si así fuera, es seguro que, en el futuro, el porcentaje de menores consumiendo bebidas alcohólicas en el 'botellón' pase del 73% actual a una cifra aún más preocupante (...).

Estoy empeñado en seguir buscando alternativas; primero, porque nuestros menores no se merecen que les abandonemos. Tarde o temprano nos harán pagar a todos semejante falta de interés y preocupación. Y segundo, por Extremadura. De igual forma que no se entiende que a los agricultores se les conceda ayudas económicas para que se pudra la simiente en el campo, tampoco se comprende que un pueblo intente conseguir aportaciones económicas dejando que se pudra su semilla.

Podremos tener buenas carreteras, buena financiación autonómica, una aceptable transferencia sanitaria, un sistema educativo excelente. No seremos nada si nuestra semilla, es decir, nuestros jóvenes se truncan por el camino. Estamos en manos de nuestra juventud; de ellos depende todo. Por eso pido ayuda para que crezcan sanos, fuertes y felices.

Los deberes están puestos para todos; vamos a discutir sobre lo que más queremos: nuestros hijos; el debate empieza el día trece. Espero sus reflexiones, sus propuestas y sus compromisos.

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